jueves, 26 de junio de 2008

BEATLES + STONES


Una de las cosas que siempre levantaba polvareda allá en el Mesozoico (cuando yo era joven), se daba cuando charlábamos de música y alguien tiraba la eterna pregunta:
¿Beatles o Rolling Stones?

¡Para qué! A partir de ahí, la discusión podía prolongarse hasta el infinito. Los Beatles ya no existían como grupo, pero tres de ellos (sorry, Ringo) habían emprendido buenas carreras solistas. Los Stones sacaban dos por tres algún disco nuevo, que también nos gustaba mucho.



Ellos mismos, en sus inicios, habían jugado un poco con una "rivalidad" inexistente. Que si los Beatles eran más prolijos. Que si los Stones eran más bohemios. Que si se "robaban" temas unos a otros. Que si "Let it bleed" se burlaba de "Let it be", etc., etc.

Y nosotros discutíamos, según el gusto de cada quien. Siempre había uno que decía que "Sgt. Pepper" era un discazo inimitable. Otro saltaba con que "Satisfaction" era el himno de toda una generación. Y otro más argumentaba que el "álbum blanco" estaba genial. Y que "Beggars Banquet" tenía un par de temazos. Y que fijate cómo suena "Hey Jude". Y que "Angie" es tremenda balada. Y que....en fin.

Con los años aprendí una cosa: que todos teníamos razón.

Porque son bandas grandiosas, con músicos grandiosos y marcaron una época a fuego. Muchos de sus temas se van a seguir escuchando siempre, muchas de sus letras se van a cantar siempre y muchas de sus anécdotas se van a seguir contando cuando ya no estén.

Además, la vida tiene vueltas extrañamente simpáticas: parece que una hija de Mick Jagger y un hijo de John Lennon están de novios. Lástima que John se fue: ¡qué consuegros hubieran sido!

Como si fuera un guiño desde el cielo, hace poco se descubrió una película casera inédita de Lennon, donde aparece charlando, bromeando y haciendo payasadas con Jagger. Data de 1969.




Como pequeño homenaje a esa "rivalidad", aquí tienen una recopilación armada en base a mi modesto gusto, sentimientos y lindos recuerdos. No quise titularla "Beatles versus Stones" porque me pareció más apropiado convertirla en una suma: "Beatles MÁS Stones":




PD: Cierro los ojos y veo unos adolescentes en el patio de un liceo. Mirando bien, veo que uno de ellos se parece sospechosamente a mí (sólo que bastante más flaco y con bastante más pelo).
¿A ver? ¡Uy, es que soy yo nomás! Claro, chiquicientos años atrás....
¿Y qué lleva el flaco abajo del brazo? ¿Puede ser....?
Sí, es "Black and blue" en vinilo. Y bueno, siempre nos gustaron los Stones.....

miércoles, 25 de junio de 2008

EL MEDICO A PALOS


El gobierno, que vive en otro planeta, parece que acaba de enterarse de algo que ya sabíamos todos: que muchos médicos se van del país.
¡Vaya novedad! No sólo los médicos, sino gente de todas las profesiones, se están yendo desde mucho tiempo atrás, en busca de mejores horizontes.

Pero ahora que nuestros políticos se han dado cuenta de lo que pasa, han desatado una alarma nacional. En consecuencia, todos los medios masivos han repetido por estos días la "noticia", obedientemente.
Estribillo de la cantinela: "Cada tres días se va un médico del país".

No dudo de las cifras, al contrario. Y también sucederá, supongo, que cada dos días se irá un ingeniero, cada cuatro un plomero, cada seis un taxista, cada tres una enfermera y así y así y así.
¿Recién se dan cuenta?????

Pero bueno, parece que lo grave son los médicos. Entonces, el gobierno ha puesto a sus tecnócratas y expertos a buscar una solución. Y lo que proponen es tan disparatado que daría risa, si no fuera porque vulnera libertades elementales.

¿En qué consiste? En palabras de ellos, es "hacer que la residencia pase a ser una herramienta vertebradora de la formación de los recursos humanos con un sentido estratégico".
Se lo traduzco: van a someter a trabajos forzados a los que se reciban de médicos.

Efectivamente, van a obligar a los médicos a que, después de cumplida su residencia en una institución, deban ejercer su especialidad en la misma institución y durante el mismo tiempo que le llevaron sus estudios finales. O sea: unos tres años de residencia serán seguidos forzadamente de otros tres años de trabajo en el mismo lugar.
De lo contrario, no les darán la reválida del título necesaria para ejercer fuera del Uruguay.

En mi barrio, a esto lo llaman tomar rehenes.


Las malas lenguas dicen que hay una sola cosa detrás de esta "gran idea" repentina: cicatrices de un conflicto laboral pasado, entre el gobierno y los anestesistas, en el cual se amenazó con echar de sus empleos a estos últimos hasta que, de pronto, los "genios gubernamentales" se dieron cuenta de que no podrían cubrir las vacantes resultantes. Y tuvieron que irse al mazo.

Pronto se pondrá a discusión esta intentona dirigista. Por supuesto, vamos a oir una y mil veces el remanido argumento de que "la formación de estos médicos la pagamos entre todos", lo cual es cierto. Pero también es cierto que sueldos, viajes y prebendas de políticos y tecnócratas se pagan entre todos, y no se les exige nada a cambio. Así que no pretendan señalar con el dedo a los médicos recién recibidos para decirles que tienen una deuda con la sociedad.

Además, hay un "pequeño detalle" que nadie menciona: en una verdadera democracia, si usted quiere tomarse el avión e irse a vivir y laburar a otro lado, lo hace y punto.

PD: Más novedades para este boletín: dos minutos de búsqueda en Google me permitieron saber que en Cataluña se está estudiando la posibilidad de contratar médicos extranjeros que aún no hayan homologado su título e incluso residentes del último año, dada la necesidad existente.
La información anda por acá y por aquí. La medida, que parece va a ser imitada por otras comunidades españolas, echaría por tierra este aprete a los médicos jóvenes uruguayos.

UN LUGAR PARA NO IR


Montevideo no tiene un historial de discriminación en materia de bares, pubs y similares.
Haciendo memoria, todo lo más que puedo recordar es una confitería de la Avenida 18 de Julio, de la cual se decía que no permitía el ingreso a personas de color. Nunca llegué a saber si el rumor tenía fundamento, pero lo cierto es que la gente comenzó a evitar ese comercio y, al final, terminó cerrando.

Probablemente le pase lo mismo a "Soul", una piojera de cuarta que parece tener ínfulas de club neoyorquino y donde sí, efectivamente, se discrimina a las personas.

Noches atrás tuve oportunidad de ver cómo funciona este antro del Parque Rodó: respaldado en el "derecho de admisión", un patán parado en la puerta decide quién entra y quién no. Siempre de malos modos y actuando como un energúmeno.
Frente a la persona rechazada, nunca deja en claro el "criterio de selección": apenas responde vaguedades, de mala manera, si se le pregunta cuál es.

Pero a partir de comentarios que realiza luego de que la persona se retira, es fácil entender que su "selectividad" tiene una definición clara: burda discriminación.

Resulta imposible ir en grupo, con amigos o en salida de parejas a esta covacha, porque es seguro que la mitad de la gente se queda afuera. Incluso llegué a presenciar cómo una persona que intentaba festejar su cumpleaños allí, se encontraba con la desagradable sorpresa de que muchos de sus invitados y hasta familiares no eran "admitidos" en la entrada.
Todo el asunto me resultó extremadamente desagradable, grotesco y patético.

Les aclaro, por si alguien intenta buscar retorcidas justificaciones a este proceder, que el tal "Soul" no es ningún "boliche exclusivo" ni cosa por el estilo. Apenas se trata de un cuchitril sin onda, que ni siquiera está en el mapa de la movida montevideana y donde la atención es pésima, igual que el trato hacia los potenciales clientes.

En suma: no existe. Un lugar para no ir.

domingo, 22 de junio de 2008

¿DE QUIEN ES ESE PIECITO?


¿De quién es ese piecito? ¿Y ese otro? ¿Y aquél de allá?
Bueno, esto no es broma: esa es la pregunta que la policía canadiense no logra responder de ninguna forma. Y el asunto empeora con el tiempo.

Todo empezó cuando fue encontrado un pie humano dentro de un calzado deportivo, en la zona de Vancouver Island. Y luego otro. Y otro más. Y así siguió la cosa periodicamente, hasta el sexto hallazgo, que se produjo este mes.


Habiendo pasado menos de un año desde que se encontró el primer pie, la policía no tiene aún ni siquiera una pista o teoría firme.
Lo único que se sabe por ahora, es que el sexto hallazgo fue una broma macabra, una falsa alarma ideada por algún demente: no se trata de un pie humano. Pero los cinco anteriores son reales: cuatro pies izquierdos y un pie derecho, cada uno con su calzado puesto.

La policía ya ha investigado todas las pistas posibles. Se estudió el ADN después de cada hallazgo, pero esto no condujo a nada (la vida real no es como en "CSI"). Se siguió el rastro de los calzados hallados hasta llegar a los fabricantes y vendedores, pero tampoco eso dio resultado.

Es más: los forenses no pudieron determinar si los pies hallados son realmente producto de mutilaciones, por lo cual la policía ni siquiera sabe aún si se está frente a una serie de crímenes o no.


Como todos han sido encontrados en la playa o en la costa, no falta quien maneja la posibilidad de que se trate de restos humanos provenientes de un naufragio o de la caída de alguna avioneta dada por desaparecida en la zona. La explicación que dan se basa en que las plantillas de los calzados deportivos hacen que los pies desmembrados floten y sean hallados.

Pero los críticos de esa teoría dicen que, si la explicación fuera válida, esto pasaría en todos los naufragios y accidentes aéreos sobre el mar, siendo que no sucedió nunca algo parecido.

¿El resultado? La policía sigue perpleja y el misterio sigue creciendo.

sábado, 21 de junio de 2008

CUSTER Y DOS INCONDICIONALES


Del General Custer, lo que se sabe a nivel popular es muy poco y, generalmente, viene deformado por la óptica de Hollywood.
Si bien es conocido que murió en combate en la batalla de Little Big Horn, junto a gran parte del Séptimo de Caballería, las circunstancias que apuraron este desenlace no suelen mencionarse.

Contra lo que puede pensarse, Custer no era un racista ni se consideraba a sí mismo un enemigo acérrimo de los indios. Por el contrario, supo arriesgarse para denunciar públicamente el maltrato que sufrían éstos en las reservas, la corrupción reinante en la Indian Agency (agencia estatal que manejaba la situación) y el peligro que significaban los buscadores de oro para el mantenimiento de la paz.

Como estas denuncias salpicaron a un ministro y al hermano del Presidente Ulysses Grant, pronto Custer fue llamado a Washington. Pensó que era para iniciar proceso contra los acusados, pero en realidad le llamaron para formarle un consejo de guerra a él.

Pretendían quitarle todo mando y eliminarlo de la vida pública, pero como era un héroe de la Guerra de Secesión hubo presiones en contra. Al final, le dieron un comando menor (el del Séptimo de Caballería) en un sitio lejano de la política (los territorios indios) y, en resumen, creo que lo empujaron "amablemente" hacia su propia muerte. El resto es conocido.


Pero la faceta curiosa que quiero destacar de Custer en este post, es su amor por los perros. Tenía varios y no era raro que alguno le acompañara en sus misiones o cuando salía de cacería. Y de veras los quería: cuando su perra Maida murió en una cacería de búfalos, Custer escribió un poema en su memoria, destacando su cualidad de fiel e incondicional compañera.


En junio de 1876, Custer se enfrentó a su destino y pereció en la batalla de Little Big Horn. Dos de sus perros le acompañaban en la expedición.

Al iniciarse la batalla, Custer se los encargó a su asistente, que intentó atarlos en las carretas de aprovisionamiento. Pero la desesperación de los animales fue tal al ver el peligro que se cernía sobre su amo, que acabaron por soltarse y trataron de ubicarlo y acompañarle.

En medio del caos de la batalla, donde 1.500 guerreros se enfrentaron a los 600 efectivos de Custer, uno de los perros logró llegar hasta su amo, ya herido mortalmente, y le acompañó en sus últimos momentos. El otro animal estaba subido a un montículo, intentando sin éxito localizar a Custer en medio de la polvareda, los gritos y la masacre.

La historia se supo por un guerrero capturado posteriormente e interrogado sobre los sucesos de la batalla. Los indios apreciaban la lealtad y no dañaron a ninguno de los dos animales. Al retirarse del sitio los vencedores, ambos perros se quedaron allí, donde su amo cayó.

Siempre fieles.

CUMPLIMOS UN AÑO!!!


Un abrazo a todos los visitantes de El Area 51.
Voy a tomar algo espirituoso a la salud de ustedes.

Y para que no digan las malas lenguas que este es un blog machista y cosas por el estilo, al cumplir un año elegimos colocar una imagen mostrando las últimas tendencias de la moda femenina........en materia de calzado, ja, ja, ja!!!!

Salud para todos los filibusteros!!!!

viernes, 20 de junio de 2008

TIBURONES


Mi primer historia de tiburones data de tres décadas atrás y, hasta el día de hoy, no sé si no fue bastante "trucha". Me la contó un compañero de liceo a la vuelta de unas vacaciones.
Este amigo en cuestión era muy buen nadador y se aventuraba bastante mar adentro.

Pues bien, contó que una tarde, nadando en una playa del este (ya atlántica), llegó hasta un "banco" de arena que, no sólo le permitía hacer pie, sino que era bastante alto: el agua le llegaba apenas a la altura de las pantorrillas.

Se sentó a descansar un poco antes de pegar la vuelta y se puso a mirar un barco que se dibujaba en el horizonte. En eso estaba cuando una agitación en el agua le hizo girar la cabeza hacia atrás.

Y cuál no sería su sorpresa cuando vio la clásica aleta triangular surcar el agua, para sumergirse de inmediato, en el mismo sitio donde el había nadado unos minutos atrás.

El tipo se pegó el susto de su vida. Y lo que nos hizo patente la veracidad de su historia fue que al contarla se puso pálido y casi se descompuso. ¿Por qué digo entonces que pudo ser "trucha"? Porque muchos opinaron que lo que había visto era una "tonina", un delfín de los que llegan a veces a nuestras costas. Nuestro profesor de Biología, entre tanto, se pronunció a favor de un cazón, que está en la familia de los tiburones. Por ahí quedó la cosa.





Segunda historia. Años más tarde, tuve una compañera de trabajo que se radicó en Australia, formando parte de la segunda o tercer oleada grande de uruguayos que se dispersaron en el exterior (para ser más exactos, después de la crisis del '82).

En una de las cartas que nos envió desde allí, contó que se había pegado terrible susto en una playa australiana. Andando en motos acuáticas con unos amigos, se detuvieron en el agua y entonces vio, para su horror, tres o cuatro aletas en las cercanías. Los demás la tranquilizaron como pudieron, mostrándole que, lo que veía, eran tiburones que estaban más allá de las redes de protección y no podían hacerles daño. Pero contaba que gritó hasta que la hicieron razonar.

Mi tercer historia ya es personal. Hace un par de años tuve la enorme suerte de viajar a Europa. Y en un oceanario de La Coruña que visité, había tiburones. Me instalé entonces, pacientemente, con mi cámara, a la espera de obtener una buena toma.

Pero los tiburones son rápidos y escurridizos, a la vez que no se mostraban (aparentemente) interesados en dar la cara. Finalmente, después de un buen rato, mi paciencia fue premiada y pude lograr esta toma:



Pero al disparar la cámara fue como si le hubiera "mojado la oreja" al bicho. El mismo tiburón que antes no lograba captar bien por su rapidez, de pronto se mostraba interesado en mi persona. Después de unos giros, se dirigió recto hacia mí:



Según mi esposa, "posó para la cámara". Pero yo creo que alcancé a vislumbrar una mirada turbia en sus ojos, como diciendo: "si no estuvieras detrás de ese vidrio, ya eras boleta".

Como sea, cuando volví al Uruguay y me puse a ordenar las fotos, al ver las de mi inesperado "amigo" me dio por averiguar algo más acerca de los tiburones y los ataques a humanos (éste no cuenta, porque fue un "ataque sicológico").

Descubrí varias cosas. Por de pronto, que hay personas que se dedican a registrar y mapear los ataques de tiburones:



Y también descubrí que el Uruguay es un país "libre de ataques", pese a que Brasil (sobre todo) y Argentina muestran lo suyo:



Los Estados Unidos son, por otra parte, los más afectados por el tema, con el Estado de Florida a la cabeza y un paraíso como Hawaii en segundo lugar (aunque lejos de las playitas de Miami, que parecen ser "restaurante para escualos"):



O sea: parece que los tiburones nos tomaron el gustito.
Indignado, decidí hacer algo en defensa propia. ¿Meterme en el agua armado de cuchillos, arpones y armas de aire comprimido, dirán ustedes? No, ni loco!!! ¡A ver si me morfan!
Mucho mejor (y más seguro) es poner alguna receta, para mostrarle a estos bichos quién es el que está al tope de la cadena alimenticia. ¡Pa' que aprendan!


Brochette de cazón y langostinos:

En un bols grande, colocar cuatro cucharadas soperas de aceite bueno, cuatro cucharadas soperas de jugo de limón, 1 diente de ajo machacado y una cucharadita al ras de orégano.

Salpimentar a gusto esa vinagreta y colocar en ella (al menos por media hora) 300 gramos de cazón cortado en dados y 250 gramos de langostinos grandes (limpios y pelados).

Aparte, pelar dos naranjas y cortarlas en gajos. Luego ir colocando en los pinchos de brochette el cazón, los langostinos y los gajos de naranja. Hacer a la plancha a fuego fuerte, cuidando bien que se dore parejo.

Se degusta con vino blanco (frío, obvio). Para el brindis previo a empezar la comida, se recomienda ensayar una risotada digna de Barbanegra, culminada con alguna frase del estilo:

¡Malditos escualos, ahí tienen su merecido!

(Pueden ser necesarias dos o tres copas de vino para lograr el efecto perfecto)