miércoles, 30 de mayo de 2012
DE MULAS Y LIBROS
A riesgo de ser cansador, voy a expresar una vez más cuánto valoro los libros y la lectura. O para ser más exactos, cuánto aprecio la posibilidad que nos brindan los libros de acceder a ideas, mundos y experiencias más amplios y ricos.
Años atrás colgué un post sobre "Biblioburro" (que pueden ver por aquí), iniciativa que busca acercar libros a las comunidades colombianas que no tienen acceso a una biblioteca. Y ahora encontré que hay una iniciativa parecida en Venezuela, fomentada por una universidad.
Lejos de Caracas y cerca de los Andes venezolanos, la Universidad de Momboy es muy pequeña pero entusiasta. Y entre sus tareas ha incorporado la del proyecto Bibliomulas, que como ya habrán imaginado consiste en usar mulas como bibliotecas móviles, que acercan libros a pequeñas comunidades y escuelas rurales.
Comenzaron comprando dos mulas y visitando cinco comunidades. Pero luego fueron llegando las donaciones, tanto de mulas como de libros, lo cual hizo crecer y crecer el proyecto. Y hoy en día constituye, para muchos niños, la única posibilidad de acceder a material de lectura variado.
Además, los niños intervienen en todo el proceso, que incluye hasta bautizar las mulas:
Por suerte, el proyecto sigue adelante y cuenta con apoyo de algunos particulares y embajadas. Puede parecer una iniciativa mínima para usted y para mí, que tenemos acceso a los contenidos culturales de mil maneras. Pero creo que en estas circunstancias es muy valedero lo que pueden hacer estas "bibliotecas andantes".
(Bibliomulas tiene un blog, que anda por aquí)
domingo, 11 de marzo de 2012
LIBRERÍAS POR EL MUNDO: SHAKESPEARE & Co.
Vamos a retomar un clásico del blog con este post. Esta vez, la librería elegida es "Shakespeare and Company".
Se trata de una librería ubicada en París. O más bien, de dos librerías independientes que han tenido el mismo nombre.
La primera de ellas, la original, fue abierta por la señora Sylvia Beach en 1919 en la rue Dupuytren y se mudó en 1922 a la rue de l'Odeon. Durante los años '20 fue epicentro cultural y punto de reunión para escritores y artistas como Hemingway, Erza Pound, Valery, Nabokov, Scott Fitzgerald, Man Ray y tantos otros.
Además de librería, Shakespeare & Co. era también editorial. Publicó ediciones de varias obras controversiales y de avanzada, como lo fueron en su época "El amante de Lady Chatterley" de D.H. Lawrence o el "Ulises" de Joyce.
Sylvia Beach mantuvo su librería abierta hasta 1941. En plena ocupación alemana, París había perdido su brillo cultural por completo. Y la librera se negó a venderle un ejemplar de "Finnegan's Wake" de Joyce a un oficial alemán. Tras de lo cual, comprendiendo que los tiempos habían cambiado, decidió cerrar el negocio.
Allá por 1951, alguien quiso tomar la bandera y abrió una librería con el mismo estilo y la misma onda de Shakespeare & Co., pero con otro nombre. Así fue como George Whitman abrió "Le Mistral" en la rue de la Bucherie.
Whitman era estadounidense, al igual que Sylvia Beach. Y supo captar inmediatamente el espíritu que encarnaba la vieja librería anglosajona.
Muy pronto, la historia se repitió y la librería volvió a ser foco de escritores y artistas avant-garde.
Esta vez fueron Anais Nin, Miller, Burroughs, Kerouac, Beauvoir, Sartre y muchos más.
La reencarnación de Shakespeare & Co. se vería completa en 1964. Cuando Whitman se enteró del fallecimiento de Sylvia Beach, quiso homenajearla de la mejor manera que se le ocurrió: cambiando el nombre de su librería y poniéndole, claro que sí, Shakespeare and Company.
Whitman siempre describió a Shakespeare & Co. como "una utopía disfrazada de librería". Se organizaban multiplicidad de eventos en el local, desde tés literarios hasta lecturas de poesía, lanzamientos con presencia de los autores, reuniones de escritores y mil cosas más.
Al hacerse mayor George Whitman, fue su hija quien tomó la posta de la librería.
¿Adivinen cómo se llama la hija de Whitman? Pues Sylvia Beach Whitman.
Otro homenaje dentro del homenaje. O locura pura, vaya uno a saber. O tal vez simplemente se cerró un círculo que comenzó allá en 1919, con una señora estadounidense abriendo una librería y finaliza con una señora del mismo nombre regenteando la misma librería en el siglo XXI, aunque no sean parientes entre sí.
George Whitman falleció en diciembre del año pasado. Shakespeare & Co. continúa llevando adelante su sueño (la página web de la librería está por aquí).
lunes, 26 de septiembre de 2011
¿SIEMPRE HAY ESPACIO PARA UN LIBRO MÁS?
"Siempre hay espacio para un libro más". Normalmente, eso es lo que le digo a mi mujer cuando me aparezco con un libro nuevo. Y ella pone cara de circunstancias, como asumiendo que no hay nada que hacer. Soy un caso perdido.
De todas maneras, me pregunto qué cara le habrá puesto Catalina de Braganza a su esposo, el rey Carlos II de Inglaterra, cuando se le apareció en casa en 1660 con este "librito":
Se trata del Atlas Klencke, que le fue obsequiado al rey por un grupo de comerciantes holandeses.
Mide 1 metro 75 centímetros de alto y, una vez abierto, tiene un ancho de casi dos metros.
Como su nombre lo indica, es un atlas universal, compuesto de 37 mapas que abarcan todo el conocimiento geográfico de su época.
Ha sido considerado por siglos (y creo que con justicia) como el libro más grande del mundo, si bien actualmente ha sido superado por creaciones modernas (realizadas nada más que para decir que han superado a éste en tamaño). De todas maneras, no sé si podrán rivalizar con la exquisitez de este libro.
Está al cuidado de la Biblioteca Británica, que lo ha restaurado en 1950 y lo ha exhibido al público el año pasado, por primera vez en la historia de este atlas. Durante el traslado para la restauración, se comprobó que son necesarias unas seis personas para poder cargarlo.
Dicen que el rey estaba más que feliz cuando recibió este regalo hace 351 años. Era un apasionado de los libros y de los mapas, por lo cual incluyó de inmediato este atlas en un Gabinete de Maravillas, lugar donde colocaba sus posesiones más raras y preciadas.
Claro que antes tuvo que llegar a su casa y decirle a su esposa:
"Querida, tengo un librito nuevo..."
viernes, 24 de octubre de 2008
BIBLIOBURRO
Y los otros días, navegando por aquí y por allá, encontré algo que me pareció digno de compartir. Ya saben que en este blog se han posteado imágenes y reseñas de varias bibliotecas alrededor del mundo. ¿Por qué? Porque desde mi humilde punto de vista, es muy importante la función de los libros en el proceso educativo y en la adquisición de cultura por parte de una persona.
Pero estoy seguro que pocas bibliotecas estarán hechas con tanto amor como "Biblioburro".
"Biblioburro" surge de la iniciativa de un solo hombre: el profesor Luis Humberto Soriano. Oficiando de maestro en un pequeño pueblo del departamento de Magdalena, Soriano se dio cuenta de que, muchas veces, los niños no traían las tareas hechas por carecer de libros.
Ni hablar de bibliotecas, que no existían en las cercanías. ¿Entonces? Entonces tuvo una idea: acercar los libros a los niños.
Así fue como, llegado cada fin de semana, Soriano hace una buena selección de libros (ayudado por su hija) y los carga a lomos de sus dos burritos: Alfa y Beto.
Con esa preciada carga, se dirige a localidades de las cercanías, a fin de que los niños y los jóvenes puedan acceder a la lectura. Comenzó con unos 70 libros de su propiedad y ahora, gracias a diversos donantes que quieren colaborar con su iniciativa, ya son más de 4.800 las obras de la "biblioteca móvil".

Para ampliar el radio de acción de "Biblioburro", en ocasiones el señor Soriano toma algún transporte público con su carga y hace así parte del recorrido, para bajarse en un sitio acordado de antemano, donde algún campesino prestará un par de burritos para terminar el trayecto.
Para muchas personas (no sólo niños) es muy esperada la visita del maestro con sus burritos: sencillamente no tienen otra oportunidad de acceder a libros.
Soriano, que nunca ha salido de Colombia, siente sin embargo que la lectura le ha permitido viajar por el mundo. Y quiere que otras personas tengan la misma oportunidad.

El trabajo de Soriano se hizo conocido de forma totalmente casual. En cierta ocasión, el maestro escuchó por radio extractos de una novela de Juan Gossaín, escritor y periodista colombiano. La obra en cuestión se llama "La balada de María Abdala", y Soriano juzgó que sería muy apropiada para sus jóvenes "clientes".
Le escribió entonces al autor, solicitándole un ejemplar de la novela, explicándole que era para una biblioteca ambulante. Y Gossaín, cuando se fue enterando de las características de "Biblioburro", no sólo cumplió con el pedido sino que lo hizo conocido a través de su programa radial. Así fue como llovieron las donaciones de libros, cosa que hizo muy feliz a Soriano (quizá los únicos que protesten sean Alfa y Beto, que habrán visto aumentada su carga).
Con los años, son muchas las anécdotas que Soriano puede contar de su tarea. Y son muchas las peripecias que ha atravesado.
Asaltado una vez por bandoleros, pronto éstos descubrieron que el maestro no tenía dinero consigo. Un poco confundidos, le dejaron atado a un árbol, con su carga casi intacta: lo único que le robaron fue un ejemplar de "Brida", de Paulo Coehlo, que por algún motivo juzgaron interesante.
En otra ocasión, un campesino demoraba mucho en devolver el libro que había retirado. Cuando Soriano iba a recriminarle su conducta, cayó en la cuenta del por qué: se trataba de un manual de educación sexual.....ilustrado profusamente.

No todo ha sido sencillo para el maestro. En cierta ocasión se quebró una pierna al caer de uno de sus burritos. Aunque eso no impidió que, una vez curado, volviera a su tarea.
También hubo algunas decepciones: logró reunir fondos para levantar una pequeña biblioteca en el pueblo donde vive, pero sólo alcanzaron para la mitad de la obra. Con formidable paciencia, Soriano espera completarla algún día.
Entre los libros que el maestro juzga más interesantes y apropiados para "Biblioburro", no ha faltado el de un uruguayo: "Anaconda" y otros cuentos del genial Horacio Quiroga parecen estar a tope de las preferencias.
Aunque los bandoleros parecen preferir a Coehlo.

Así son las cosas. Mientras los discursos de los políticos se los lleva el viento, mientras los ministros de cultura pasan pero la cultura declina, a veces un solo hombre hace la diferencia.
La frase con la que voy a cerrar este post no la dijo un colombiano. Pertenece a José Artigas. Pero creo que es válida para toda América:
"Nada debemos esperar si no es de nosotros mismos"
martes, 21 de octubre de 2008
BIBLIOTECA DE COLUMBUS






domingo, 21 de septiembre de 2008
BIBLIOTECA PUBLICA DE ISLANDIA

Ya saben que en este blog, dos por tres muestro alguna biblioteca o librería que me llama la atención. Y esta vez, navegando por aquí y por allá, me fui bastante lejos: a Islandia.
¿Qué encontré? Una biblioteca pública muy linda, moderna y funcional. Cuando vean las fotos, van a pensar que están tomadas antes de habilitarla (de limpio y pulcro que está el edificio), pero no: las fotos datan de este año y el edificio se inauguró en 1994.
Fue en ese año en que se decidió reunir en una sola a la Biblioteca de la Universidad y a la Biblioteca Pública existentes. Y este que ven es el resultado: un edificio con 13.000 metros cuadrados útiles, que alberga una colección de más de 900.000 volúmenes.

El diseño, tanto del edificio como del equipamiento, es de un arquitecto local: Manfred Vilhjalmsson, quien incluyó obras de arte como parte integral de su idea. Eso sin olvidar una obra de la Naturaleza: una pared de lava solidificada que fue ubicada en el perímetro.
Dentro de las colecciones de la biblioteca, destacan varias: la de historia de la medicina, la muy extensa de libros de ajedrez y, especialmente, la de Biblias antiguas (con ejemplares en 1.200 lenguas diferentes).

Impensable en estas tierras, desgraciadamente.
viernes, 4 de julio de 2008
OTRO ADIOS A LOS LIBROS

No sólo por estos lares subdesarrollados cierran las librerías. También en USA sucede.
"Cody's Books" era una legendaria librería de Berkeley, California. Con más de medio siglo en el negocio, supo de buenos tiempos con varios locales (incluso en el centro de San Francisco).

Su propietario era un hombre de negocios japonés, Hiroshi Kagawa, quien remitió a los medios periodísticos una declaración a medio camino entre lo poético y lo empresarial:
"Este momento me destroza el corazón. Cody's fue mi tesoro y, más que eso, un amigo de la comunidad de Berkeley al que todos extrañaremos. Lamento que mi negocio no sea suficientemente fuerte y rico para sostenerse."
Mientras tanto, Pat Cody, uno de los fundadores, dijo que el cierre le causaba profunda tristeza, pensando en todo lo que habían luchado en su momento y lo que la librería supo representar para la comunidad.
En sus buenos tiempos, las librerías independientes como "Cody's" manejaban casi el cincuenta por ciento del negocio. Mientras tanto, se calcula que actualmente ese porcentaje ronda el tres por ciento. Los analistas indican que los consumidores norteamericanos se han acostumbrado a efectuar casi todas sus compras en las grandes superficies, los "shopping malls".
En consecuencia, los negocios pequeños y especializados de todo tipo han venido batiéndose en retirada, en beneficio de los colosos.
Es un fenómeno que los montevideanos conocemos sobradamente. Sea por seguridad, comodidad o, simplemente, por influencia de los tiempos, las grandes superficies han desplazado a los puntos de venta tradicionales.
Los paliativos y soluciones recomendadas por los expertos suelen ser (cuándo no) ineficaces. Y todo apunta a la pérdida acelerada de influencia comercial de la columna vertebral de nuestra ciudad: la Ciudad Vieja, el Centro y el Cordón.
En esas zonas, cada vez son más los locales vacíos o reciclados burdamente hacia destinos disparatados, desde depósitos a templos. El siguiente paso es la tugurización, como ya ha sucedido en otras ciudades. Y el proceso no se detendrá por más calles peatonales o ferias que habiliten los teóricos de siempre. Una pena.
Volviendo al tema inicial, tal parece que el fenómeno está extendido. Y en el caso de cierre de librerías, como ustedes saben, me da mucha pena. Llámenle "sentimentalismo pasado de moda".
domingo, 29 de junio de 2008
EL CINE, LOS LIBROS Y LAS BIBLIOTECAS
Y buscando por aquí y por allá, encontré vínculos y relaciones:

Por supuesto, lo primero que me vino a la mente es "La novena puerta", una película que me gusta mucho. Johnny Depp es Lucas Corso, en esta adaptación de "El Club Dumas".
Todo el argumento gira en torno a un libro un tanto especial, que la Inquisición quemó (y de pasada, al impresor). Excelente film.
Después pensé en "Seven" (Pecados Capitales), pero ya en ánimo de crítica severa. Un argumento que comienza muy bien, se va al diablo cuando llega el momento de poner a los detectives en la pista del criminal: todo lo que se le ocurre al guionista es que vayan a una biblioteca y averiguen quién pide unos libros macabros.
Hubieran empezado por ahí y me ahorraban gran parte del fiasco. Disculpen, mujeres, si les digo que no me gusta una película de Brad Pitt, ja,ja,ja.
Seguimos con "National Treasure - Book of secrets", donde parece que una pieza fundamental del argumento es un libro y la hermosa Biblioteca del Congreso. No la vi (Mariolo me va a tener que poner al día).
Lo que sucede es que le he tomado un poco de tirria a Nicolas Cage. No comprendo cómo un actor puede empezar haciendo "Adiós a Las Vegas" (fabuloso film) y luego derivar en lo que derivó.
Además, me echarían del cine: los peinados de Cage en el "Motociclista fantasma" y "Ladrón de orquídeas" ya me hicieron reír a carcajadas
Una que me gustó y me entretuvo fue "Los Cazafantasmas", donde hubo un encuentro con un fantasma en la Biblioteca Pública de Nueva York, sí señor. Y los Ghost-Busters salieron corriendo, ja, ja, ja.
Recuerden también "Indiana Jones y la última cruzada". Tenemos al buen Indiana buscando pistas en una biblioteca que antes fue templo (con catacumbas y todo, faltaba más).
Dos cosas no me gustan de la escena: para empezar, lo ilógica que resulta la rapidez con que Indiana descubre la entrada oculta en el piso. Para seguir, la falda de la rubia es demasiado larga: imperdonable, inaceptable.

Y dejé para el final una película que me causó dolor: "The day after tomorrow".
Todavía tiemblo al pensar en esa escena donde empiezan a quemar libros y más libros para mantener el fuego encendido. Snif, snif, una injusticia.
jueves, 12 de junio de 2008
NUEVA LIBRERIA
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En otra ocasión he comentado sobre librerías que cierran. ¿Por qué? Porque lo considero indicativo de una decadencia cultural que se niega o se soslaya permanentemente desde el discurso de los referentes sociales.
Quizá no sea un olvido desinteresado.
Tal vez alguien se beneficie al fomentar ciudadanos con horizontes mentales que no vayan más allá de Tinelli, Rial, Canosa, Omar Gutiérrez y las hazañas celestes en color sepia.
"Habrá cumbia, fútbol y TV para todos o para ninguno". Esa parece ser la consigna.
Todo un tema, pero no para desarrollar hoy. El motivo de este post es otro.
Esta vez, toca festejar que una librería nueva abrió sus puertas. Se llama "33 Montevideo" y está en San José y Barrios Amorín. Navegando por Internet (de donde bajé estas fotos) me enteré de su existencia y su inauguración el 26 de mayo pasado.
Por supuesto, me voy a dar una vuelta a la brevedad.
Bien por ellos y que tengan mucha suerte.
miércoles, 19 de marzo de 2008
BIBLIOTECA PUBLICA DE VANCOUVER

Ultimamente puse varios posts sobre las mejores librerías del mundo. Y tuve la curiosidad de saber algo sobre bibliotecas públicas en el mundo. Navegando aquí y allá, me encontré con una verdadera belleza: el más nuevo edificio de la Biblioteca Pública de Vancouver (Canadá).
Este edificio abrió sus puertas en 1995 y su construcción costó 105 millones de dólares canadienses (aproximadamente igual cifra en dólares USA) y, gracias a él, la Biblioteca Pública de Vancouver es la tercera en importancia en Canadá.El proyecto se definió mediante un concurso internacional y, previamente, la decisión de construir un nuevo edificio destinado a biblioteca pública se consultó a la ciudadanía mediante un referéndum.
Cuenta con alrededor de un millón de libros, más de quinientas terminales de computadora y diversos servicios en el propio edificio, como pequeños restaurantes.
Un departamento especializado en niños ofrece libros, puzzles y juegos para los más pequeños.
La afiliación a la biblioteca es enteramente gratuita, así como el retiro de libros y material multimedia. Se cobra sí dinero a modo de multa en caso de no cumplir los plazos de devolución, cosa poco usual entre los estudiantes canadienses.

Además del millón de libros mencionado, cuenta con más de un millón de otros ítems diversos: revistas, periódicos, videos, CDs y DVDs. El servicio de terminales de computadora permite acceder a Internet sin costo alguno.
La Biblioteca Pública de Vancouver cuenta en total con 21 edificios en la ciudad, de los cuales éste es el principal. La página web de la biblioteca permite realizar todo tipo de trámites, reservas y consultas de catálogo. Independientemente de ello, cuentan con un línea de información al público.

La mayoría de los libros que posee la biblioteca están en inglés, pero cuenta además con libros en otros idiomas, desde francés hasta vietnamita. No se ha descuidado el hecho de que hay muchos inmigrantes en Vancouver. Se intenta que los diferentes edificios con que cuenta la biblioteca estén surtidos con material en el idioma necesario según el lugar.
Para quienes tienen el inglés como segunda lengua, la biblioteca cuenta con extenso material para el aprendizaje y la práctica del idioma. Funciona asimismo un laboratorio de idioma inglés que permite utilizar materiales de enseñanza específicos. Varios de los locales cuentan con profesores que apoyan a quienes así lo deseen.
El proyecto del edificio fue pensado priorizando los espacios, la luz, la comodidad. Los ciudadanos de Vancouver, especialmente los estudiantes, ven a la biblioteca como un espacio social donde se crean vínculos al tiempo que obtiene un servicio. Eso estuvo en la cabeza de los arquitectos desde el principio.
La biblioteca es utilizada además como elemento de cohesión social, a través de las múltiples actividades que en ella se organizan: lecturas, presentación de libros, conferencias, seminarios, exposiciones y visitas de autores renombrados. Es, además, fuente de trabajo para muchos estudiantes en busca de pasantías temporarias.
El edificio tiene una poderosa remembranza del Coliseo Romano y esto no es casual, los arquitectos proyectistas han buscado adrede ese efecto. Probablemente sea el espiral característico del edificio lo que provoque más que nada esa sensación.
El diseño original es del arquitecto Moshe Safdie, nacido en 1938 en Haifa (Israel). Siendo adolescente, la familia de Moshe en pleno se muda a Montreal (Canadá) y luego él estudia en Estados Unidos. Hoy en día, es profesor en Harvard y maneja sus negocios desde la ciudad de Boston.

Por supuesto, por muchos millones de dólares que se gasten, por logrado que sea el edificio y por numerosos que sean los servicios que se ofrezcan, todo sería absolutamente inútil si la sociedad destinataria del proyecto no tuviera la cultura necesaria para apreciar y cuidar lo que se le brinda.
¿Me explico?

































