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domingo, 15 de julio de 2012

ILUSTRADOR DE LA VIDA



Miren esa imagen: un niño que está aprendiendo a andar en bici. La cara de felicidad y excitación del chico son tan auténticas como la de cansancio y atención del padre. Es la vida. Y George Hughes fue un ilustrador de la vida.

Nació en Nueva York en 1907 y de joven estudió tanto arte como dibujo mecánico. Ya graduado, comenzó a trabajar como ilustrador free-lance, en una época donde las revistas presentaban gran trabajo de ilustración en sus páginas.

Para 1936 le llegó el sueño de todo dibujante: un trabajo seguro, como dibujante mecánico, para una gran marca automotriz. Se mudó entonces a Detroit y fue entonces cuando descubrió que, después de todo, su sueño era otro. De modo que se volvió a Nueva York bastante rápido y continuó trabajando como ilustrador para revistas diversas: Vanity Fair, House and Garden y, finalmente, el Saturday Evening Post en 1948, donde sus trabajos constituyeron una especie de sello o marca.

A través de los años, siguió cumpliendo su sueño a diario, ilustrando múltiples publicaciones. Incluso se encuentran trabajos suyos en Selecciones del Reader's Digest, hasta mediados de los años '70.

Muchas de sus ilustraciones tratan de temas cotidianos y son impecablemente realistas, irónicas, graciosas. Veamos algunas.

La primera se titula "Ansiedad por separación" y toca un tema que todo padre conoce: el primer día de clase.




¿Alguna vez han viajado en auto con su pareja y tenido "diferentes puntos de vista" sobre la ruta a tomar?  Si es así, entenderán de que va esta ilustración titulada "La bifurcación de la carretera":



Otra experiencia de la vida: esconder regalos de Navidad sin notar que estamos siendo observados por el destinatario de esos regalos:



Otro clásico: si algún día pretendieron pasar una tarde en la playa con alguien especial... y de pronto cayó un familión a cortar su intimidad:



¿Cambiar un neumático mientras dos mujeres "se ponen al día" en el auto? (Dudo que se hayan dado cuenta del pinchazo, siquiera). La cara del hombre lo dice todo.



Otro rostro bien expresivo: el pobre tipo que llega del trabajo... y se encuentra con que la señora organizó una pequeña partida de cartas con las amigas:



El siguiente se titula "Visitantes en domingo". La situación me exime de mayores explicaciones



Y dejé para el final uno terrible. Imaginen que se quedaron sin nafta en una ruta casi desierta. Caminan y caminan y, cuando les parece que estarán por llegar a una estación de servicio, se encuentran con... otro tipo cansado al que le pasó lo mismo y viene caminando hace rato en dirección contraria.



Si esto no es la vida misma...

domingo, 24 de junio de 2012

ESTO NO ES UN GATO



La representación y lo representado no son lo mismo. Y para colmo, varían de artista en artista.
Por lo menos, eso es lo que quiso dejar en claro el ignoto realizador de este graffiti, de posible ubicación en alguna ciudad de Brasil o Portugal.

El resultado es ingenioso (aunque es seguro que el dueño de esa casa no debe pensar igual).

lunes, 28 de mayo de 2012

EL ARTISTA MISTERIOSO



Edward D'Ancona fue un excelente artista que produjo cientos de obras interesantes, muchas de las cuales son ilustraciones del género pin-up.
Sin embargo, lo que se sabe de su biografía, aspecto, intereses, vida personal y demás es... nada.

Sus trabajos comenzaron a aparecer entre 1935 y 1937. Como fueron destinados a una compañía de St. Paul (la de Louis Dow), se asume que el artista habría nacido en Minnesota y vivido en St. Paul. Pero es sólo una suposición sin bases firmes.

Las obras de D'Ancona estaban hechas al óleo y eran de calidad suprema. Como se sabe, la figura femenina en general y la de la estética pin-up en particular, es algo difícil de lograr con armonía. Además, es necesaria mucha sutileza para no salirse de lo pícaro y lo gracioso con rumbo a lo chabacano y grosero.

Durante los años '40 y '50 su estilo halló la madurez necesaria para que sus trabajos puedan ser comparados con los de los grandes del género, como el caso de Elvgren. En los años '60 se pasó al arte de calendarios, pues la ilustración publicitaria adoptó otros estilos e íconos. El mismo D'Ancona abandonó un poco sus queridas pin-ups y produjo otro tipo de ilustraciones, más en la onda de Norman Rockwell. Luego su trabajo desaparece progresivamente.

Ni siquiera se sabe, concretamente, cuál fue su nombre verdadero. En algunos casos, se han ubicado trabajos suyos firmados como "Edward D'Amarie", por lo cual se abre otra incógnita más.

Veamos algunos de sus trabajos:


















Como ven, se trató de un artista de calidad. Creo que muchas de sus obras logran transmitir un ideal de belleza femenina que (se me dirá) pertenece a otros tiempos... pero qué agradable es.
Una pena que el autor permanezca en el misterio.

lunes, 7 de mayo de 2012

EL GRITO...DEL REMATADOR



Días atrás se subastó en Nueva York, en la firma Sotheby's para ser más exactos, uno de los cuadros más representativos y conocidos de todos los tiempos. Me refiero a "El Grito", obra de Edward Munch.

Fue sacado a la venta por el empresario noruego Petter Olsen, cuyo padre fuera mecenas y amigo de Munch. Sobre una base de 40 millones de dólares, la expectativa acerca del valor que podía alcanzarse en la subasta era enorme. Y así fue que, entre una escultura de Giacometti y un cuadro de Magritte, surgió el lote número 20: "El Grito".

Honestamente, me hubiera gustado ver la agitación y las ofertas entrecruzadas. Dicen que la pelea por el cuadro duró doce minutos, que subió millón a millón y que llegó un punto donde pareció quedar trabada en 99 millones de dólares. Fue entonces cuando el subastador, viendo que muchos de los presentes y de los ausentes (pues se estaba ofertando por vía telefónica y cibernética) necesitaban hacer consultas, marcó un stand-by diciendo:

"Tenemos todo el tiempo del mundo"

Y la estrategia le dio resultado, porque finalmente se alcanzó un precio de 107 millones de dólares,  que trepa exactamente a 119.922.500 dólares cuando se agrega la comisión de la firma de subastas.

La cifra es un récord absoluto, para un cuadro vendido en una subasta. Le mató el punto, aunque no por mucho, a una obra de Picasso ("Desnudo, hojas verdes y busto") que se vendió en 2010 por 106,5 millones de dólares, en subasta de Christie's también en Nueva York.



Sin embargo, ni el Picasso ni el Munch se acercan a la mayor cifra pagada por una obra de arte en una negociación entre particulares. Fue la familia real de Qatar la que pagó 191 millones de euros en el año 2011 por una obra de Cezanne, "Los jugadores de cartas":



Todas estas cifras mueven a razonar, por paradójico que parezca, que la crisis económica está muy lejos de cesar. Sucede que en tiempos de turbulencia en las Bolsas y los mercados mundiales, hay dos refugios tradicionales para los inversores: el oro y las obras de arte.

Si pensamos que "El grito" es una obra de la cual Munch realizó cuatro versiones, podemos preguntarnos: ¿qué valor tendría la serie completa en manos de un solo propietario?
Y todo permite inferir que alguien más se ha formulado esa interrogante con ganas de hacerla realidad: en 1994 y en 2004 fueron robadas dos de las versiones (la de la Galería Nacional de Noruega y la de Museo Munch respectivamente), si bien luego serían recuperadas por las autoridades (la primera de ellas a los dos meses de robada y la otra recién pasados dos años del hurto).

Por el momento, nadie sabe quién o quiénes desembolsaron la bonita suma para ganar esta subasta.
Mientras la puja se mantuvo por debajo de los ochenta millones, fueron cinco los contendientes (aunque no se sabe su identidad). Por encima de esa cifra, alguno o algunos se retiraron. Y tras el impasse hecho por el rematador, parece que había tres competidores en carrera.

¿Quién triunfó? Misterio.

domingo, 8 de abril de 2012

LEOPOLDO PRESAS


Leopoldo Presas fue un artista plástico argentino. Aunque en realidad, capaz que podemos apropiárnoslo un poco, porque su madre era uruguaya.
La cuestión es que nació en 1915 en Buenos Aires y ya desde niño mostró gran afición y, sobre todo destreza, para el dibujo.

Recibió una instrucción formal, pero siempre recordaría que la parte "informal" corrió a cargo de sus numerosos tíos (una veintena), que le introdujeron en temas tan variados como los juegos de cartas, las carreras de caballos o el boxeo.


A sus diecisiete años preparó el ingreso a la Academia Nacional de Bellas Artes, mediante clases con el artista Adolfo Sorzio. Y el buen Leopoldo logró ingresar directamente en tercer año, pues había aprobado como alumno libre los dos primeros años.

Diversos problemas hacen que las clases en la Academia tengan poca continuidad, por lo cual el artista toma una sabia decisión: abandona los cursos formales y, con un grupo de amigos, se va a tomar clases con un verdadero maestro, Lino Spilinbergo, en el Instituto Argentino de Artes Gráficas.

Para 1939 ya forma parte del Grupo Orión, de marcada tendencia surrealista. El 20 de octubre de ese año se inaugura la primera muestra de ese grupo, que tuvo un doble impacto en la historia del arte argentino: fue la primer exposición de obras surrealistas realizada en el país, así como la primera en la que participó Presas.


Para 1940, Presas aprende la gran lección de casi todo artista sudamericano: hay que ganarse la vida de otro modo. Abre un pequeño negocio de diseños textiles, luego de un período como empleado en un taller de ese ramo. Se aleja un lustro de la pintura.

Por suerte para Presas, un amigo insistente (el también artista Santiago Cogorno) logra convencerlo de retomar los pinceles. En 1946 realiza su primer exposición individual, con veintiocho obras. Ese año gana un importante premio en el Salón de Artes Plásticas de Bahía Blanca.

De allí en adelante, vendría una sucesión de exposiciones y premios a nivel local. En 1950 viajaría a Europa, visitando España, Italia, Inglaterra y Francia. Lógico movimiento para un artista, se quedaría a vivir en París hasta 1952. Regresó a Buenos Aires, pero siendo un artista internacional. Durante los '50, '60 y '70 crearía incansablemente y expondría a nivel local e internacional, ganando premios, participando de bienales, generando un merecido reconocimiento.

En 1979 decide radicarse en París nuevamente. Permanecería allí hasta 1987. Volvería a Argentina y a ser, en cierto modo, ciudadano del mundo.
Falleció en 2009, con 94 años que lo encontraron creando y exponiendo.

Veamos algo, apenas unos ejemplitos dentro de su extensa obra.

"El flautista y sus musas":


"La crucifixión":


"La espera, luna llena":



"La espera":



"La fiesta":



"Las hermanas":



"Mujer en rosa":



"Puerto":



"Puerto II":




"Sin título":



"Trabajando en el Riachuelo":




En la vida y en el arte todo es cuestión de gustos. Sobre todo en el arte, porque cada quien lo ve a su manera y, generalmente, el artista es apenas el instrumento de una inspiración superior.

El propio Leopoldo Presas lo dijo en cierta ocasión:

"Cada día, delante del caballete, estoy esperando que el milagro se produzca. No dura mucho tiempo, transcurre como un sueño, y hay que estar preparado para captarlo porque se puede perder para siempre."

Imposible ser más claro.

sábado, 24 de marzo de 2012

LA CASA DE UN POETA


"Mi casa tiene alas y,a veces,
en la profundidad de la noche,canta"

Esas líneas pertenecen a Edward James, poeta inglés nacido en 1907. Y si bien están tomadas de uno de sus poemas, también se hallan hondamente afincadas en la realidad. Ya veremos por qué.
El buen Edward se interesó desde muy joven en el arte y, en particular, ofició de mecenas y patrocinador del movimiento surrealista, vinculándose con muchos de sus exponentes.



Sus biógrafos apuntan que "sirvió un breve tiempo en el cuerpo diplomático", pero no suelen explicitar las causas de esa brevedad.
Resulta ser que Edward estaba destacado en la misión diplomática inglesa en Roma. Y como a todo diplomático de su época, se le pidió que estuviera atento a cuaquier dato de índole militar que pudiera obtener.

Así lo hizo y un día recibió información de que los italianos planeaban botar tres destructores a la brevedad. Más rápido que un rayo, Edward envió un cable cifrado a Londres para informar, pero cometió un error en el código. De resultas de ello, el mensaje que llegó a Inglaterra decía que "los italianos planeaban botar trescientos destructores a la brevedad". 
No puedo imaginar el revuelo que deben haber causado esos datos en la Armada inglesa, pero cuando el error se aclaró, Edward fue dado de baja en su recién estrenado cargo diplomático. Cosas de la vida.

En todo caso, fue mejor así. De esa forma, pudo concentrar sus energías en lo que de veras le interesaba: su poesía y el patrocinar a varios pintores surrealistas.
En particular, Edward se hizo amigo de Dalí y de Magritte. Sería este último quien lo plasmaría dos veces en sendas obras. Pero no piensen que fue en retratos comunes, sino propiamente en telas de índole surrealista.

La primera de ellas se titula "Reproducción prohibida":



Y la segunda es "El Principio del Placer. Retrato de Edward James": 



Edward se casó en 1930 con "Tilly" Losch, una austríaca que bien podía haber sido su alma gemela, pues estaba interesada e involucrada en el mundo artístico tanto como él (la dama en cuestión era bailarina, coreógrafa, actriz y pintora).

Pero probablemente eran demasiado inquietos el uno para el otro, porque cuatro años después se estaban divorciando.



No fue lo que se dice una separación en buenos términos. Hubo demandas cruzadas y declaraciones  fuertes. En todo caso, muy fuertes para la época.
Edward fue quien solicitó el divorcio acusando a su esposa de serle infiel, presentando pruebas que la vinculaban con un príncipe ruso que manejaba la cadena de Hoteles Hilton (ya ven que los líos de esa cadena no empezaron con la insípida Paris).

La cuestión es que Tilly se puso furiosa por haber sido espiada. Y contraatacó con artillería pesada: acusó a Edward de ser homosexual.
Si el juez esperaba que Edward negase la acusación, se equivocó por completo. En vez de eso, el poeta se limitó a decir que su esposa era una burra, porque él no era homosexual sino bisexual y ella debería saberlo mejor que nadie.

Las cosas claras, como quien dice.

Sigamos adelante.
Allá por los años '40, cuando Europa entró en el clímax de la guerra, Edward buscó paz y viajó a América.  Primero anduvo por USA, frecuentando el ambiente artístico, lleno de exiliados europeos que huyeron del desastre.

Luego conoció México.



En Xilitla fue donde Edward se encontró con paisajes increíbles. Compró tierras y se dedicó a la plantación de orquídeas durante años. Hasta que un día llegaron inesperadas heladas que acabaron con su producción.

Lejos de amilanarse, el poeta buscó otro destino para el lugar. Y así fue como nació Las Pozas.




Se  trata de una creación absolutamente original, que muestra alrededor de treinta y seis estructuras donde se reflejan tanto los gustos surrealistas del poeta como sus vastas lecturas esotéricas. Y dijo:

"Construí este santuario para que fuera habitado por mis ideas y mis quimeras"

Pavada de intención, entonces. Lo cierto es que si usted quisiera etiquetar esta obra o conjunto de obras, no creo que le resultara posible. A veces parece un cuadro de Escher llevado a la realidad, a veces parece un vestigio de civilizaciones antiguas y olvidadas.

Veamos algunas fotos:








Más allá de las fabulosas creaciones, hay un entorno natural que las hace aún más bellas. La zona posee piscinas naturales (pozas) y una vegetación exhuberante.
Todo ello es un marco impresionante para los símbolos que aparecen por todas partes: manos, serpientes, ojos, torreones, escaleras que van hacia el cielo o que descienden hacia las pozas y mucho, mucho más:












Edward James seguiría agrandando y embelleciendo este extraño Jardín del Edén surrealista hasta su muerte, acontecida en 1984.

El proceso que se realizaba era siempre el mismo. Comenzaba en la mente de nuestro amigo Edward, que dibujaba detallados bosquejos de sus ideas. Estos bosquejos eran interpretados y llevados a la práctica por un tallador local (José Aguilar) que los convertía en moldes de madera. Acto seguido, el arquitecto Carmelo Muñoz Camacho era el encargado de trasladar a cemento lo que Aguilar había moldeado. Y naturalmente, allí había mucho trabajo de albañiles, técnicos y obreros de toda clase.

Quien oficiaba de administrador del conjunto era un amigo de Edward, un indio yaqui de nombre Plutarco Gastelum. Se conocieron por casualidad en una oficina postal a fines de los '40 y, al principio, Plutarco ofició como guía e intérprete del inglés. Luego congeniaron, se hicieron amigos y en él fue que Edward depositó toda su confianza.

Plutarco se afincó en el lugar, se casó con una joven local y formó una numerosa familia. Y se convirtió en el encargado oficial de todo lo referido a "Las Pozas" mientras Edward vivió.
Seguramente le conoció muy bien, pero es probable que ni siquiera él pudiera desentrañar el significado último del conjunto arquitectónico de tan extraña factura.

Al fin y al cabo, ¿quién puede decir lo que hay en el alma de un ser humano?