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martes, 17 de abril de 2012

EL ALQUIMISTA DE LOS PLATILLOS



Es de suponer que el alquimista Avedis no estaba involucrado con los instrumentos de percusión en general, o con los platillos en particular. Pero una noche del año 1618, cuando se hallaba en plena tarea buscando transmutar unos metales en oro, encontró una fórmula muy particular.

La aleación de estaño, cobre y plata que había creado, resultó tener unas interesantes propiedades: si se la moldeaba en una lámina fina y se la golpeaba, producía un sonido característico.
Avedis no encontró la Piedra Filosofal, por cierto que no. Pero si bien tampoco transmutó literalmente metales viles en oro, al menos puso los cimientos para una empresa que da buenas ganancias hasta hoy y tiene un producto estrella: los platillos Zildjian.



Hombre avispado, Avedis fundó una fábrica y buscó un seudónimo apropiado. Nada mejor que Zildjian, que viene a significar "hijo del vendedor de címbalos".

Los años pasaron y la fórmula de composición de los platillos sigue siendo secreta. La tradición familiar de los Zildjian implica que sólo es transmitida al hijo mayor en cada generación.
De modo que, aunque el proceso de fabricación se haya adecuado a los tiempos, añadiendo todas las mejoras que permita la técnica, la fórmula básica no ha cambiado y es tan misteriosa como la de Coca Cola.

Cualquiera que guste de la música y haya asistido a recitales, sabe que muy probablemente el batero de la banda ha de tener unos platillos de esta marca entre sus instrumentos.
La lista de quienes los han usado incluye, por ejemplo, a:

Charly Alberti (Soda Stereo):



James Kottak (Scorpions):



Joey Kramer (Aerosmith):



Lars Ulrich (Metallica):



Mitch Mitchell (Jimmy Hendrix Experience):



Rick Allen (Def Leppard):



Caroline Corr (The Corrs):



Sheila E (Prince):



Roger Taylor (Queen):



Y muchos más, no sólo rockeros sino también jazzeros, melódicos y un largo etcétera.

Ahora bien, supongo que ustedes se preguntarán (como yo lo hice), ¿qué pasaría si sufren un accidente las personas que conocen la fórmula? Pues bien, allí entraría en funciones una cláusula de un documento que permite abrir una bóveda en North Quincy (Massachusetts, USA), donde la valiosa fórmula está escrita en un papel.

Todo muy misterioso, como cosa de alquimista.

De yapa, les dejo a Roger Taylor, ya que lo mencionamos. El hombre encara un original solo, a medida que "le van armando" la batería. Y luego suena "I'm in love with my car", de Queen:

jueves, 20 de octubre de 2011

EL OTRO CASTILLO PITTAMIGLIO


Tanto en este blog como en los Expedientes XXL hemos tenido ocasión de hablar sobre Francisco Piria y Humberto Pittamiglio, en su calidad de únicos alquimistas uruguayos conocidos.
Vuelvo sobre el tema, esta vez para contarles algo sobre una de las construcciones vinculadas a estos personajes, en particular a Humberto (o Umberto, como buen descendiente de italianos que era) Pittamiglio.

Es en el balneario Las Flores, a unos 100 kilómetros de Montevideo, donde se levanta el "otro" castillo Pittamiglio, tan curioso como el de la capital pero mucho menos conocido.
¿Por qué digo que es menos conocido? Pues porque en los últimos cuarenta años no pudo ser visitado por el público, debido a problemas internos de la Intendencia de Maldonado. Problemas tan serios que, según dicen las malas lenguas, hasta un ex vicepresidente de la República fue impedido de ingresar por los ocupantes.

Como sea, cuarenta años en la vida de una propiedad rural no son una pavada, sobre todo cuando sus habitantes no tienen obligación alguna de mantenimiento, reparación o conservación. O siquiera de rendirle cuentas a alguien de lo que allí se hace o deja de hacer.

La buena noticia es que ha sido recuperado y ahora puede ser visitado. Se han llevado a cabo tareas de limpieza y desmalezamiento, cosa que incluso ha permitido "redescubrir" algunos elementos de ornamento que, aunque deteriorados, resultan muy llamativos. Y por supuesto, también puede "adivinarse" la presencia de otros elementos arquitectónicos y paisajísticos, de los cuales apenas quedan restos y nada más.

Como sucede casi siempre en estas latitudes, el cambio positivo no ha sido fruto de ningún programa oficial o de la gestión de ningún experto, menos que menos de los jefazos habituales.
De acuerdo a lo que me comentaron, un simple alcalde y algunos funcionarios sin galones fueron los artífices del asunto.

Pero pasemos a lo que nos interesa. 


Este castillo data de alrededor del año 1956, o sea que fue concebido y llevado a cabo cuando Pittamiglio tenía cerca de 69 años de edad. La primer pregunta que surge en forma natural es, entonces, ¿por qué emprendería esta obra a esa altura de la vida?

Podemos pensar en un hombre mayor que desea retirarse a un lugar tranquilo y apacible. Pero lo cierto es que Pittamiglio podía, de haber querido, encarar la construcción de un enorme chalet con todas las comodidades en cualquier balneario. ¿Por qué un castillo, entonces? ¿Y por qué en ese lugar?

La elección del sitio no fue casual en absoluto. Pero no responde a la ubicación que originalmente proyectó Pittamiglio, que deseaba comprar unas tierras linderas, dentro de lo que se conocía como "altos de Bella Vista". No pudo cerrar el negocio a tiempo y debió conformarse con terrenos aledaños, pero nunca cejó en su empeño: años después, las mismas parcelas volvieron a estar en venta y las compró, proyectando anexarlas.

Visto desde fuera y a distancia, la fachada del castillo hace pensar en la existencia de enormes construcciones en su interior. Pero apenas se atraviesa la entrada, uno se topa con un enorme espacio abierto que, de hecho, constituye el elemento principal del mismo.


Es fácil vislumbrar que ese enorme patio-jardín no fue un elemento paisajístico añadido en forma caprichosa, sino que es resultado de ideas deliberadamente proyectadas por quien mandó construir el castillo.

Pittamiglio solía pasar temporadas largas en ese lugar, sobre todo cuando retornaba de viajes largos y necesitaba reponer sus energías. Hombre minucioso, no dejaba detalles al azar. Pero muchos de esos detalles son, al menos en este castillo, objeto de especulación. Como si uno se viera obligado a armar un rompecabezas, sabiendo que sólo cuenta con escasas piezas rescatadas de un todo mucho mayor.

Semejante panorama puede resultar frustrante, pero no es raro. Pittamiglio murió hace 45 años, pero ese escaso lapso (que en términos históricos no es nada) ha sido suficiente para que su vida sea casi una nebulosa.


En el caso del castillo de Las Flores, la única posibilidad que queda, si uno pretende armar ese rompecabezas, es empezar por aquellos elementos fácilmente identificables que han quedado, los que el tiempo no ha borrado (aunque sí dañado). El más notorio en este jardín interior es una imagen de Cristo:


Cubierta de maleza y vegetación (pese a la altura a la que está), así fue hallada por quienes encararon la tarea de limpiar la zona cuando se recuperó plenamente la posesión de este castillo. Esta imagen fue traída de Portugal y estuvo muchos meses en el sótano del castillo de Montevideo, a la espera de que se finalizaran las obras en Las Flores y, entonces sí, se colocó como pieza última que coronaba el conjunto y le daba protección.

Podrá parecer extraño que un alquimista tenga una figura de Cristo en un lugar preponderante de su finca, pero esta contradicción es solamente aparente. La alquimia supo también practicarse en monasterios medievales y, por otra parte, ha existido a lo largo de los siglos un cristianismo esotérico (muy distinto de la versión masificada y exotérica), que originó órdenes de caballería y sociedades secretas.

El resto de los elementos remanentes en ese inmenso "patio" del castillo aporta lo que puede a nuestra historia. Puede deducirse de ellos que Pittamiglio (al igual que Francisco Piria) utilizó la llamada "vía húmeda" para sus tareas alquímicas.




En cuanto a las construcciones interiores del castillo, encontraremos una planta baja con una sala y una planta superior con tres habitaciones de reducidas dimensiones. Fuera de eso, sólo hay unas habitaciones de servicio.




Uno de los misterios adicionales de este castillo es el hecho de que no sea posible acceder a su torreón principal, no por estar bloqueado el acceso sino porque...no hay acceso alguno:


Quizás sería oportuno que se examinase a conciencia y con los medios  adecuados la estructura de este torreón y de otros puntos sin acceso del castillo. Tal vez Pittamiglio haya dejado más que mensajes simbólicos detrás de sí. Pudieran encontrarse claves provenientes de su labor alquímica.

Mientras tanto, no quedan demasiadas pistas para entender a este enigmático personaje. En parte, ha sido rescatado del olvido gracias a un libro de Mercedes Vigil, que gustará o no como escritora (y por cierto ha sido muy criticada últimamente), pero que supo elegir un tema interesante en este caso.

El castillo de Las Flores no formó parte de la herencia de Pittamiglio, contra lo que suele afirmarse.
Es cierto que en su testamento estaba previsto que pasara a manos de la Intendencia de Maldonado, pero por algún motivo desconocido, Pittamiglio lo donó a dicha Intendencia nueve meses antes de morir, lo cual no tiene ningún sentido (ya que el bien iba a tener a futuro el mismo destino, sólo que una donación implica una escritura y gastos importantes).

Otro hecho no menos extraño es que la Iglesia, una vez que supo del fallecimiento de Pittamiglio, realizó gestiones para inspeccionar tanto el castillo de Las Flores como el de Montevideo. Cosa parecida se repetiría durante la primer visita del Papa Juan Pablo II al Uruguay, cuando un miembro de su comitiva fue enviado a efectuar un "recorrido privado" por el castillo de Montevideo.
¿Cuál era el punto de interés? ¿Qué buscaban? Nunca se sabrá.

Pittamiglio había estipulado en su testamento (antes de efectuar la donación) que el destino a dar al castillo de Las Flores debía ser de "paseo público" (así como destinó a "fines culturales" el castillo de Montevideo).
¿Tendrá suerte finalmente en sus intenciones? El tiempo lo dirá.

(Va un reconocimiento para la amabilísima gente que cumple funciones en el castillo Pittamiglio de Las Flores y en el castillo Piria, siempre con buena onda aunque no se les provea ni de un folleto que ofrecer a los visitantes, cosa imperdonable en un país donde demasiados paparulos se llenan la boca hablando de fomentar el turismo...)
  

miércoles, 3 de septiembre de 2008

LOS CAMINOS DE FRANCISCO PIRIA


Como pueden ver aquí, en muchas ocasiones se ha hablado de Francisco Piria en este blog. Sobre todo, intentando dar información sobre aspectos muy poco conocidos (o mal interpretados) acerca de su vida y su obra.

A poco más de setenta años de su muerte, para la mayoría de los uruguayos simplemente fue "un rematador que fundó un balneario". Pero mi punto de vista es diferente. Creo que Francisco Piria y Umberto Pittamiglio fueron los últimos (y quizás los únicos) alquimistas de los que ha quedado traza y noticia en el Uruguay.

Los caminos metafísicos de Piria supieron pasar por lugares tan divergentes como la Iglesia y la Masonería.
Con respecto a la primera de las dos instituciones, sabemos que Piria quedó huérfano de padre siendo un niño, por lo cual su madre le envió a Italia, siendo criado por un tío suyo que era monje jesuita.
Según parece, fue este tío quien le brindó tempranos conocimientos sobre la alquimia en general, la Orden de los Templarios en particular y, puntualmente, sobre la existencia de un cristianismo esotérico que va más allá de los rituales externos y multitudinarios de esa fe.

Es significativo que Piria criticase abiertamente al cristianismo exotérico, el de las misas y las jerarquías, en más de una oportunidad. Por ejemplo, en su libro "Un pueblo que ríe" (publicado en 1885) se despacha irónicamente contra los sacerdotes que pintaban la figura de Jesús según su conveniencia, usaban su investidura para alcanzar fines personales o estaban muy lejos de practicar lo que predicaban.



¿Cómo concuerda esto con la iglesia que Piria mandó construir y alhajar de su bolsillo? Quizás el nexo se encuentre en el hecho de que no fue cualquier tipo de iglesia la que pretendió donar.
Por el contrario, hizo expresas indicaciones para su construcción, la cual debía respetar en un todo las formalidades y características marcadas por el Reglamento de Indias, antiguas normas de la época de la conquista que aún prestaban atención a ciertos aspectos tradicionales y esotéricos de la construcción de los templos.

Lo cierto es que el edificio nunca fue consagrado, puesto que la Iglesia se negó a hacerlo (otro hecho que llama poderosamente la atención). La construcción aún subsiste, si bien augura derrumbarse en cualquier momento, en las cercanías de Piriápolis.

Con respecto a la Masonería, Piria supo ser iniciado en Montevideo, ciudad que llegó a tener once logias en actividad al tiempo que sólo existían seis templos católicos.


Una vez más, Piria vuelve a señalar explícitamente que buscaba un camino metafísico, esta vez en esa institución. Y una vez más, su desencanto quedó por escrito en uno de sus libros.
No ahorra críticas para quienes buscan en la Masonería el beneficio propio, favores personales y demás prebendas. Ironiza crudamente contra tales personas, para terminar aclarando que renuncíó prestamente a continuar en sus filas.

¿Por dónde siguieron entonces los caminos de Francisco Piria? Agotadas las vías occidentales visibles, sólo quedaban por entonces los senderos más personales. Hay que recordar que se encontraba en una época donde aún no había hecho eclosión en Occidente la metafísica oriental.

A juzgar por los símbolos y señales que dejó en su recorrido existencial, el sendero que eligió no fue ajeno a la alquimia, la fraternidad Rosacruz y la orden Templaria. Probablemente, Piria cerró un círculo que había comenzado a trazar en largas charlas con su tío, el monje jesuita.

(Este post está dedicado a todos los que alguna vez buscaron un camino metafísico y se desanimaron al encontrar un circo en su lugar).

lunes, 28 de abril de 2008

FRANCISCO PIRIA Y HELIOPOLIS


Ya hemos mencionado que la idea original de Francisco Piria era bautizar como Heliópolis a la ciudad que pugnaba por construir. Recién luego, mucho después, el nombre "Piriápolis" (que comenzó como broma periodística) tomaría cuerpo hasta imponerse.

¿De dónde sale entonces el topónimo "Heliópolis"? ¿Cuál es su significado y cuál era la intención de Piria al elegirlo? Hemos investigado un poco al respecto.

Por de pronto, el primer dato que surgió es que existió efectivamente una ciudad llamada Heliópolis en el antiguo Egipto. Aquí vemos dónde se ubicaba concretamente:

Su nombre egipcio era Iunu, que significa "pilar". Los coptos la conocieron como On. Y fueron los griegos quienes le llamaron Heliópolis ("ciudad del Sol") puesto que era sede principal del culto al dios solar Ra.
Aparece nombrada en crónicas del año 3.000 a.c. (o sea, hace unos bonitos cinco mil años) y fue, junto con Tebas y Menfis, una de las tres principales ciudades del antiguo Egipto.

¿Se sabía esto en época de Piria? Sí, se conocía este dato y, además, la egiptología estaba en pleno auge: expediciones de muchas nacionalidades "trillaban" el país del Nilo en busca de tesoros arqueológicos. Y no pocos aventureros buscaban tesoros de los otros, contantes y sonantes.

Pero volvamos al tema: ¿qué queda de Heliópolis hoy en día? No una ciudad que podamos visitar, ciertamente. En la actualidad, es apenas una barriada del moderno El Cairo, según lo muestra este mapa:

Por supuesto, esto no significa que no queden restos arqueológicos. Es que fueron muchas generaciones las que vivieron allí. La ciudad alcanzó su máxima extensión y poderío hacia el 1300 a.c., pero luego vendría el declive.

Arrasada por sucesivas invasiones persas, fue destruida al menos en dos ocasiones, hacia el 525 a.c. y el 343 a.c., a partir de lo cual fue despoblándose lenta y paulatinamente. La fundación de Alejandría supondría el golpe final. Para el siglo I a.c. ya estaba deshabitada. Las excavaciones realizadas no permitieron encontrar grandes monumentos en demasía, debido a que muchos de los que existían fueron trasladados a Alejandría y a Roma. Y muchos de los que quedaron fueron usados como "cantera" de materiales para edificaciones en El Cairo realizadas en la Edad Media.

Aún así, se encontraron murallas (imagen anterior) o pinturas en tumbas (imagen siguiente): A principios del siglo XX, la zona fue comprada por una compañía privada y luego, durante el protectorado británico, sería repoblada con coptos y extranjeros. Finalmente, la expansión lógica de El Cairo terminó por incorporarla como un barrio más de la ciudad, en la segunda mitad del siglo.
Es probable que los griegos le dieran un nombre vinculado al Sol por simple traducción directa tomada de la literatura teológica egipcia, que nombraba a la ciudad como Per-Ra (ciudad de Ra, ciudad del Sol). Aún antes de ello, la ciudad ya estaba vinculada a cultos solares del dios Tem, deidad del sol poniente.

La Biblia menciona esta ciudad con tres nombres diferentes: On, Aven y Bet-Shemesh.

Se sabe que gran parte de la literatura teológica del antiguo Egipto proviene de los sacerdotes de Heliópolis. La máxima influencia de los mismos se produjo durante el reinado del faraón Ramsés II, cuando se calcula que alrededor de 13.000 personas cumplían funciones en el templo de la ciudad.

Respecto a dicho templo, éste nunca fue ubicado, destruído probablemente durante las invasiones persas. Lo que se sabe es que también oficiaba como observatorio astronómico y depósito de documentos reales. Algún obelisco (que quizá integrase el complejo del templo) fue llevado por los romanos cuando éstos ocuparon Egipto y pudo conservarse hasta hoy.

Pero no solamente Ra (el dios Sol) era adorado en Heliópolis. La señora de la ciudad era la deidad Hathor, que era representada normalmente bajo su aspecto bóvido. Interesante coincidencia de imágenes que hacen pensar en la Fuente del Toro local.

También es de resaltar (¿otra coincidencia más?) que Piria siempre dijo que el agua de la Fuente del Toro tenía propiedades medicinales, lo cual es interesante: la diosa Hathor tenía para los egipcios poderes de curación, a partir del momento en que sanó un ojo de Horus que Seth le había herido.




¿Y la vinculación de Heliópolis con la Alquimia? Partamos de la base, aunque sea innecesario decirlo por lo obvio, que el Sol y el oro están estrechamente vinculados en la terminología de la disciplina.

Pero además de ello, el nombre de la ciudad aparece mencionado en sendas dedicatorias que realiza Fulcanelli, el alquimista más nombrado del siglo XX, al dar a conocer sus obras fundamentales: "El misterio de las catedrales" (1925) y "Las moradas filosofales" (1929).

Efectivamente, se lee idéntica dedicatoria en ambos libros:

"A los hermanos de Heliópolis"



¿Dedicaba entonces Fulcanelli (cuya verdadera identidad nunca pudo establecerse) sus obras máximas a cofrades de una ciudad egipcia que ya no lo era? ¿O a integrantes de una fraternidad que tomó ese nombre prestado?

Me atrevo a sugerir una tercer opción: Piria tuvo fluidos contactos con Europa, que se tradujeron en múltiples viajes y vínculos que fue estableciendo en el Viejo Continente. Y quizá, recíprocamente, no sólo visitaron estas tierras arquitectos y artesanos europeos vinculados a los proyectos edilicios de Don Francisco. Tal vez también se sumaron algunos alquimistas, entre ellos Fulcanelli. Y en ese caso, los "Hermanos de Heliópolis" constituirían una cofradía de alquimistas que operó por estas tierras.

miércoles, 23 de abril de 2008

FRANCISCO PIRIA - AL OTRO LADO DEL RIO


Casi nadie sospecha que Francisco Piria hizo también algo de historia al otro lado del Río de la Plata. Efectivamente, existe un Palacio Piria en Argentina.

Quien pasee por Punta Lara, lo identificará fácilmente como uno de los edificios más antiguos de la zona. Se halla ubicado en el Camino Almirante Brown entre 26 y 40.
Construido en 1910, pertenece desde 1947 al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, por donación realizada por la familia Piria.

Como puede observarse, el edificio se encuentra en estado ruinoso. A lo largo de los años ha tenido diversos destinos, ninguno de ellos memorable. En alguna oportunidad fue cedido a la municipalidad de Ensenada, pero ésta terminó perdiendo sus derechos por no hacerse cargo de la restauración.

Hoy en día, desocupado y vandalizado, algún cartel perdido advierte sobre peligro de derrumbe, del que fuera majestuoso palacio. Mientras se cae a pedazos, los políticos le han declarado "Monumento histórico de interés provincial". No sé si reirme o llorar.


No puedo explayarme sobre símbolos de la decoración u ornamentación de este palacio, pues nada queda, ni tampoco se conservan documentos o fotos de época que puedan ayudarme. Aquí ha triunfado el odio por el pasado, tan característico de estas latitudes.

Pero sí puedo compartir un dato, más que curioso, con ustedes:
Al comienzo del siglo XXI, después de muchos estudios, los técnicos que proyectan el tan remanido puente Colonia-Buenos Aires encontraron finalmente el lugar más apropiado para establecer la cabecera del mismo en el lado bonaerense.

¿Qué encontraron al llegar al lugar? El Palacio Piria de Punta Lara.

lunes, 21 de abril de 2008

FRANCISCO PIRIA - LA SUPREMA CORTE


No muchos montevideanos saben que, allí donde hoy se encuentra el edificio sede de la Suprema Corte de Justicia, tenía su residencia capitalina Francisco Piria.

Piria adquirió el terreno en 1915, diseñó el proyecto y encargó la construcción y supervisión al arquitecto francés Camilo Gardelle, egresado de la Escuela de Bellas Artes de París.

Es un edificio de tres plantas, que está cargado de símbolos y es digno de ser visto (aprovechando algún Día del Patrimonio), pues no ha cambiado casi nada en lo esencial. Como lo expresa un documento del servicio de prensa de la Suprema Corte en 1997:

"El señor Piria era alquimista; por esa razón, la casa está plagada de símbolos misteriosos y esotéricos. Al margen de lo que se piense de la doctrina alquimista, lo que importa es que éste es uno de los pocos edificios montevideanos que tienen incorporada esa simbología a su decoración."



Hacia 1917, Piria ya estaba casado en segundas nupcias y vivían con él tres hijos de su primer matrimonio. Hay quienes afirman que la distribución de los ambientes diseñada por Piria, contempla la situación de cada uno de sus hijos y, más aún, el distanciamiento existente entre éstos y la esposa.

En la planta baja era donde se situaban los dormitorios de los hijos. El dormitorio situado en el ala sur tenía anexos, un boudoir y una sala con balcón sobre la calle que hoy se llama Gutiérrez Ruiz.
El segundo dormitorio, en el ala norte, también contaba con iguales comodidades. En cuanto al tercer dormitorio, era el más pequeño por no tener sala y por estar destinado al hijo soltero del dueño de casa.


La entrada al Palacio Piria ya muestra un inequívoco símbolo alquímico: los dos vasos que flanquean la puerta no son otros que los "vasos alquímicos", que representan el uno al cuerpo físico y el otro al cuerpo sutil.


Ya en el primer piso, se encuentra una enorme planta de recepción: era el lugar del Palacio destinado a tomar contacto con los visitantes que llegaban. Ha sido conservado casi intacto, salvo por las modificaciones necesarias para adaptar lo que fue un comedor y convertirlo en Sala de Juramentos.




En este piso existía un Gran Salón Imperio, hoy conservado en su espacio original de 20 metros de largo. Abarca desde la calle Gutiérrez Ruiz hasta la pared lindera con el padrón vecino. Se conserva la decoración original, que incluye águilas, esfinges, grifos, laureles, espejos y paneles de seda.

El despacho de Piria contaba con dos antesalas anexas, una hacia al norte y otra hacia el sur. Sus balcones se abren hacia Gutiérrez Ruiz.



En el ala sur, sobre la calle San José, se encontraba el salón comedor de la casa. Como dijimos ya, hoy es la Sala de Juramentos. Se conserva en parte su decoración original, aunque la mayoría desapareció en pro de adaptarlo a sus actuales funciones.

Sobre Gutiérrez Ruiz se hallaba una lujosa sala de billar y también un gabinete anexo (en la esquina de San José). Al comedor se podía acceder indistintamente desde ambos. Hoy en día existen modificaciones realizadas para destinar a despacho esta sala, aunque se conservó el fresco original (que data de 1917).



La última planta contenía las recámaras de Piria y su esposa, organizadas como suites independientes. La de Piria daba hacia el norte y contaba con su dormitorio, una sala anexa con balcón, una recámara y, por "moderno" que esto parezca, un gimnasio.

Entre ambas suites se diseñó un amplio salón, que sirvió de sala de lectura y esparcimiento. Completaban la casa seis cuartos de baño.



La figura geométrica dominante en la construcción es, extrañamente, el óvalo. Efectivamente, el hall de la planta baja tiene esta forma, que se repite en el subsuelo, en los espacios de distribución de los pisos superiores, así como en las placas de mármol verde que decoran los muros del primer piso y la última planta.

El omnipresente óvalo, armonizado con los sectores laterales rectos que dan hacia el norte y hacia el sur, estaría representando la cuadratura del círculo en forma estilizada: el triunfo sobre lo imposible.



En cuanto a las escalinatas del edificio, que son su modo de comunicación y, a la vez, el detalle arquitectónico más destacado, también encierran su secreto. Otros lo han expresado con meridiana claridad:

"Asciende desde la zona penumbrosa de la planta baja, se bifurca en forma de signo de Aries al llegar al primer piso, donde el espacio aparece más iluminado, y desemboca finalmente otra vez en figura de Aries en el último nivel, bajo la majestuosa iluminación del vitral ovalado que corona la casa."

También se ha asociado la distribución de las plantas a una alegoría totalmente intencional sobre la "Divina Comedia", en cuyo caso se entendería la escalera como un elemento de ascensión a los cielos, representados en el vitraux principal del artesano Marchetti (quien realizó todos los del edificio).


Fuera de lo ya mencionado, existían otras dependencias de servicio, garage para dos autos (irreconocible hoy, remodelado como oficina), cuartos de costura y planchado, así como otras habitaciones y una gran estancia ovalada en el subsuelo. En estas últimas dependencias es donde se dice que Francisco Piria efectuaba sus meditaciones y experimentos

Dejé exprofeso un pequeño (pero no menor) dato para el final. El observador atento notará, como ya expresamos, muchos símbolos en este edificio, aún más de los que se indicaron aquí. Entonces, no se le ha de escapar un elemento en especial: las rosas, presentes en la decoración y, especialmente, en la ventana del sótano así como en la verja exterior. Ya hemos visto este símbolo en carácter omnipresente, cada vez que se menciona a Piria y las construcciones que ha dejado (o al menos, aquellas que han subsistido). Pues bien, también están aquí.

Por más datos y fotos del Palacio Piria, véase el sitio del Poder Judicial,

así como también el post existente en el blog de Fonzi.