Mi generación careció absolutamente de educación sexual formal. Ni falta que nos hizo: teníamos la televisión.
Eso sí: ni chance de salir más o menos normalitos tuvimos.
¿Por qué lo digo? Y bueno, piensen un poco.
Por ejemplo, imaginen que ustedes (tiernos e inexperientes) estaban mirando sus programas favoritos de TV, como siempre. Y de repente, se dan cuenta de que tienen "extrañas sensaciones" frente a una imagen así en la pantalla:

Es que Gatúbela era, claro, el sueño de un sadomasoquista. Se nos fijaba esta imagen en la libido y...¡adiós! Ya los veo toda una vida buscando mujeres que usen ropa de cuero ajustada y manejen sogas para fines inconfesables (muy mononas con sus orejitas de gato).
Apagar la tele y acudir a las historietas no era solución: la Gatúbela de las historietas era más pervertida todavía. Las diferentes versiones muestran los clásicos fetiches de mujeres enmascaradas, ropas ajustadas, látigos, botas y qué se yo. El marqués de Sade se babearía de gusto:

Para peor, si ustedes tenían la mala idea de hojear a escondidas alguna revista de cine o actualidad de sus padres, podían toparse con la actriz que componía el personaje, para descubrir que era una bomba infernal (otra vez tus pequeñas hormonas a mil):

Conclusión: años de terapia para entender por qué Batman no hizo nunca lo que tenía que hacer: llevarse esta chica a la Baticueva y echar a Robin a patadas (y que el mayordomo Alfred no le pase las molestas llamadas del Comisionado Fierro por un buen rato!!!).
Y ya que hablé de Robin, no quiero imaginar cuántos despertares sexuales se vieron influenciados por esa conducta: un jovencito siempre vestido con ropitas raras y una máscara, viviendo en una cueva con otro enmascarado y un señor mayor que conocía todos sus "secretos"...(no me suena muy bien).

Cambiar el canal no ayudaba. Te ibas a encontrar con "Los Vengadores". Y ahí estaba la fabulosa Emma Peel: más ropita ajustada y cierres relámpago, para desarrollar tempranos fetichismos sexuales:

Vuelta al mismo tema. Imaginate tu tierna mente expuesta a escenas de este tipo: Emma, fusta en mano, en actitud dominadora sobre un pobre señor:

O como pasaba en muchos capítulos, que Emma aparecía con su ropa ajustada y a los villanos ya les entraba el morbo y la ataban (porque eran malvados pero no eran bobos):

Y no crean que si andaba suelta, la heroína de Los Vengadores se mostraba más decente, no señor: catarata de sadomasoquismo para machacar tu libido de prepúber que iba progresando:

Al final, por mucho que te hubieran educado en valores, terminabas sorprendido de tí mismo: en vez de querer ser el muchachito bueno, te identificabas con el malvado pelado que ataba a la señorita Peel y le hacía cosas:

Quizá pienses que la ciencia-ficción era inocente. Por aquel entonces se podía ver "Viaje a las estrellas". Todo muy sano y genial....hasta que te dabas cuenta que la teniente Uhura era la única mujer a bordo en medio de un montón de tipos: ¡promiscuidad total!

Pasaban los años-luz y ella seguía navegando de galaxia en galaxia con esa manga de degenerados. Viendo esta serie día tras día, no pocas niñas se habrán ido con una pandilla de motociclistas al cumplir los trece, pensando que era una conducta apropiada.
Y ni que hablar de los años de terapia para recuperar la autoestima. Porque la teniente Uhura se ponía su uniforme cortito y se mostraba ante los patanes de la tripulación, pero ellos preferían a toda una banda de villanas que aparecían en muchos capítulos.
¡Pobre Uhura! Ni competía contra estas meretrices intergalácticas:

Y claro, si la serial entera era un relajo absoluto. Qué podía sacar en conclusión un niño, si hasta el señor Spock se echaba una canita al aire de vez en cuando:

Y no me vengan a poner como ejemplo al "tímido" doctor Mc Coy: en esta escena parece salir de una casa de tolerancia interplanetaria, en incitación directa a formar un trío sexual que se fijaría en tus tiernas pupilas para siempre:

En fin, sigamos con una serial clásica: "La mujer maravilla". ¿Una serial común y corriente, con buenos y malos? ¡Nada de eso! Porque de repente aparecía en pantalla la dulce y frágil Diana Prince...
...y se convertía en un santiamén en esta frenética bomba erótica:

No quiero ni imaginar cuántas niñas habrán crecido forjando en sus cabecitas una ambigua moral sexual y un severo caso de doble personalidad. Frígidas "mosquitas muertas" que derivan en salvajes devora-hombres. ¡Y todo por culpa de la Mujer Maravilla!
Y ya que hablamos de traumas femeninos, la peor lacra para influenciar tempranamente tu conducta futura, era ésta: la Mujer Biónica:

Siempre linda, fresca, deslumbrante. Perfecta, en una palabra. ¿Y todo gracias a qué?
¡A un montón de cirugías, claro! ¡Si de esa forma la convirtieron en biónica!
El resultado, para toda una generación de niñas, fue deambular de grandes por quirófanos y clínicas de estética: dinero gastado en operaciones, botox y quién sabe cuántas porquerías más (y años de sicoanálisis para dejar de buscar la perfección):

Me dirán que las series policiales eran inocuas, que no podían tener ninguna influencia en la conducta sexual futura.....pero se olvidan de la "
Mujer Policía":

Imaginen cuántos niños cayeron bajo la influencia de esta nefasta serie. Veían a
Angie Dickinson en la pantalla y ¡zas! Con los años, crecerían para desarrollar extrañas preferencias sexuales, involucrando uniformes policiales y el uso de esposas y cachiporras en la cama.
Y dejé para el final la serie más siniestra de todas:
Los Angeles de Charlie.

Bajo el disfraz de una serie entre policial y detectivesca, se escondía la más aberrante temática prostibularia que uno pueda imaginar: tres bellezas perfectamente producidas esperaban aburridas el llamado de una especie de gigoló mafioso que nunca daba la cara (el tal Charlie).

El único rostro visible de esta trama de trata de blancas, era el de un gordito alcahuete que se encargaba de reunir a las chicas para que escucharan las órdenes del mandamás.

Y apenas recibían el encargo, salían volando a cumplir lo que fuera, sin importar lo que la tarea involucrara: desde el uso de disfraces, simular otras identidades o el empleo de la violencia.
¡Claro: sadismo, perversión, extraños juegos de roles! Y nuestras pobres cabecitas absorbiendo precozmente todas esas aberraciones sexuales. ¡Cuántos de nosotros habremos malgastado luego nuestra tierna juventud en casas de tolerancia, buscando algo similar a lo que vimos de niños en la TV!

En fin, ya ven que no todo fue culpa nuestra: si éramos inocentes y la TV nos puso así!!!
(¡Arriba Gatúbelaaaaaaaa!!!!)