
"Dime dónde te sientas en el ómnibus y te diré cómo eres".
Esa parece ser la premisa de Tom Fawcett, profesor de sicología en la Salford University (Reino Unido), quien ha establecido siete categorías para personalidad de la gente, de acuerdo a la posición que ocupan en los asientos de un tradicional ómnibus británico de dos pisos (en viajes largos).
De acuerdo a esto, tenemos lo siguiente para el piso superior:
- Quienes eligen la parte delantera, tienden a ser personas preocupadas por el futuro, con ánimo planificador y anticipativo.
- Los que eligen el medio, son por lo general pensadores independientes, gente que gusta de ir leyendo un libro o escuchando música sin prestar atención a su entorno.
- La parte trasera sería ocupada por personas de carácter rebelde, poco afectas a cumplir reglas.
Y para el piso bajo del bus encontramos esto:
- La parte delantera es ocupada por gente de espíritu gregario, amantes de las reuniones y los eventos sociales.
- En el medio, tenemos a personas con poderosa capacidad de comunicación.
- Quienes van atrás son amantes de los riesgos, personas que necesitan ocupar posiciones de poder en una estructura.
El séptimo grupo es definido por Fawcett como "camaleones", personas que no suelen tener preferencias establecidas, si no que van cambiando en el tiempo. Por lógica, no siempre gustan de sentarse en los mismos lugares en el bus.
Lástima que por aquí no tenemos ómnibus de dos pisos, de modo que no es aplicable la observación sicológica que hizo el profesor Fawcett.
De todas formas, me animo a decir que cualquier persona que haga trayectos largos en ómnibus montevideanos, se ubique donde se ubique (que generalmente es donde puede y no donde quiere), necesariamente es valiente y sufrido:
- Valiente porque se expone a que lo roben los "pungas" y a sufrir algún percance por algún frenazo intempestivo del ómnibus (dado que el conductor cumple varias tareas simultáneas: maneja, recibe el importe del pasaje, entrega el cambio, cuenta las monedas, atiende las paradas, vocifera contra los taxistas, busca estaciones de cumbia en la radio, etc., etc.)
- Sufrido, porque soporta los recorridos insólitos de los buses, la lentitud pasmosa, los interminables cantantes, músicos y "mangueros" de toda clase que suben, la poca higiene reinante (en la unidad de transporte y en algunos pasajeros), etc., etc.
¡Qué me vienen con sicología!

















