
viernes, 23 de mayo de 2008
LA HORA DE LA PAVADA - HARRISON FORD SE DEPILA

jueves, 22 de mayo de 2008
UN LIBRO SOBRE SYD BARRETT

Uno de los tantísimos libros que no ha de llegar a estas costas olvidadas es "The making of The Madcap Laughs", obra donde Malcolm Jones recoge entrevistas e impresiones de un músico legendario: Syd Barrett, el primer líder de Pink Floyd.
En estas páginas se puede apreciar el proceso de armado del primer disco solista de Syd y conocer sus ideas sobre música y arte en general.
Barrett había nacido en 1946 y desde niño se había interesado en el arte. La música y la pintura fueron los caminos elegidos para plasmar esa vocación.
En la secundaria conoció a Roger Waters y a David Guilmour, con los cuales trabó amistad de inmediato. Pronto integraría bandas de rock en permanente cambio y refundación, hasta recalar con Waters y otros compinches en Pink Floyd.
Un par de temas grabados en un sótano servirían de "demo", al tiempo que la sicodelia coparía Inglaterra y las actuaciones de Pink Floyd irían ganando fama, gracias a las composiciones de Syd.
Luego vendría el primer contrato, con la compañía EMI. Y lo demás es historia. Historia a veces alegre, de éxitos y obras cumbres. Pero también triste, de adicciones y progresiva desconexión de la realidad.
Syd moriría en el año 2006. Nunca abandonó el arte, pues continuaba pintando en sus días buenos. 
Como dije al principio del post, es seguro que este libro no va a llegar por aquí. Cualquiera que viva por estas tierras y pretenda mantenerse al día en materia cultural, está condenado a sentirse una especie de Robinson Crusoe.
Y al igual que haría el célebre náufrago, le conviene recorrer la playa del ciberespacio y recoger lo que la marea trae a la costa.
Link para descarga del libro (que está en inglés): http://rapidshare.com/files/116894492/malcolmjones.zip.html
La yapa: Un par de temas compuestos por Syd Barrett.
Julia dream (con Pink Floyd):
http://rapidshare.com/files/116896300/Pink_Floyd_-_JULIA_DREAM.mp3.html
Gigolo Aunt (de su etapa solista):
http://rapidshare.com/files/116898091/Syd_Barret_-_Gigolo_Aunt.mp3.html
miércoles, 21 de mayo de 2008
UN LIBRO DE WOODY ALLEN

NAUFRAGIOS Y TESOROS - NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ

La historia de las búsquedas de Ruben Collado en el Río de la Plata no comienza en forma muy promisoria. En 1984 localizó los restos del buque "Nuestra Señora de Loreto", naufragado en 1792. Pero cuando se disponía a comenzar el rescate, el benemérito arquitecto Mariano Arana "se sentó" sobre el tesoro.
Efectivamente, en su calidad de presidente de la Comisión de Patrimonio Histórico, decidió declarar "monumento histórico nacional" al naufragio e impedir todo trabajo en él.
Pero entender de teorías arquitectónicas no es entender de la vida práctica ni del Derecho. La cuestión es que Collado tenía un contrato y se presentó a juicio. ¿Adivinan cómo terminó el asunto? Con el Estado perdiendo una suma millonaria en dólares, que pagamos usted y yo por los berrinches y caprichitos ajenos.
De todas formas, Collado siguió adelante con otra búsqueda: la del galeón El Preciado. Esta vez no le resultó fácil encontrar inversores, porque quien pone dinero desea ciertas garantías y no quiere arriesgarse a encontrar delirantes que se coloquen por encima de la ley.
Para peor, una vez que logró financiar su operación, Collado no ubicó lo que buscaba. Sin embargo, en el sitio encontró otro naufragio: el de la fragata portuguesa "Nuestra Señora de la Luz" (1752). ¿Y qué se sabía de este navío?
Se trataba de un ex buque portugués que navegaba con bandera española. Estuvo tres años anclado a las afueras de Montevideo, a la espera de cumplir una misión secreta: un embarque valiosísimo que llevar a España.
Esa espera era necesaria, porque desde 1749 se estaba fabricando moneda "a máquina" en Chile por medio de matrices. Gran parte de lo fabricado fue enviado en secreto a Buenos Aires y de allí a Montevideo. Cuando se juzgó suficiente la cantidad acumulada, se preparó la nave para cumplir su tarea.
Pero apenas se aprestaron para zarpar, comenzó una súbita tormenta, tan inesperada como violenta. Tanto así, que ni siquiera se logró hacer embarcar a los últimos pasajeros que se aproximaban en lanchas al buque.
Pronto la nave se perdió de vista y desapareció en medio del tremendo temporal. Con los días, comenzaron a aparecer restos (desde mástiles hasta una lancha), tan esparcidos por la violencia del fenómeno que no permitían fijar un lugar concreto para el siniestro.
De todas formas, en años posteriores se logró recuperar una ínfima parte por medio de buceadores sin equipo alguno. Pero cada vez fue menos y menos lo obtenido, hasta que nada más se localizó.
Encontrar un buque que no buscaba, fue para Collado la mejor de las fortunas: le cumplieron esta vez su contrato, por el cual la mitad de lo recuperado le correspondía. Y para cuando finalizó el rescate, hábía obtenido unas 3.000 monedas de oro, monedas de plata, petacas, cañones, anclas y utensilios varios.
En subasta en la firma Sothebys en Nueva York, se logró recaudar unos 3 millones de dólares. Posteriormente, otra subasta en Montevideo (en la firma Castels & Castels) reportó otra cantidad de dinero para el buscador y para el Estado. Por supuesto, un valor añadido es que la fama de Collado y su reputación crecieron a la par.
Sin duda, un buen final para algo que comenzó con mal pie.







Las imágenes que ilustran este post muestran, por su orden:
- Monedas de un doblón (una onza de oro puro)
- Portada del catálogo de la subasta en Montevideo
- Monedas de plata
- Uno de los cañones recuperados
- Una campanilla de bronce
- Una empuñadura de espada
- Botones y gemelos de metal
- Una vasija de cobre
- Un tenedor de plata
- Un mortero de metal
- Fichas de metal de un juego de mesa de la época
Se recomienda visitar la página de Ruben Collado, muy completa e interesante: http://www.rubencollado.com/index.htm
Otra recomendación: la página del BCU que muestra imágenes y datos sobre monedas del tesoro que se conservaron para el Museo Numismático de dicho organismo: http://www.bcu.gub.uy/autoriza/oplote/tesoro.html
Dato curioso 1: Los éxitos de Collado hicieron que las solicitudes de permisos para exploración y rescate crecieran de tal forma, que la Prefectura se vio obligada a crear, en 1997, una Oficina de Trámite de Buques Históricos Hundidos.
Dato curioso 2: De los documentos de embarque de la época y de cálculos razonables sobre el contrabando que debía haber a bordo (cosa habitual), el equipo de Collado calculó que "Nuestra Señora de la Luz" transportaba unas 53.000 monedas de oro.
Por lo tanto, restan por ubicar alrededor de 50.000 monedas de oro.
En cualquier momento me compro las patas de rana y empiezo a practicar en la bañera. Serán bienvenidos quienes quieran sumarse a la iniciativa (algunas señoritas, incluso, pueden ser habilitadas a practicar en la bañera y todo)
COLD CASE URUGUAY - EL DOCTOR MUERTE

Aribert Heim nació en 1914 en Austria. Su padre fue policía y su madre una hacendosa ama de casa. Y Aribert parecía tener varios dones: destacaba tanto en los deportes como en los estudios.
Así fue como, de joven, fue un excelente patinador e integró la selección austríaca de hockey sobre hielo. Sin descuidar sus estudios de medicina.
¿Por qué este hombre, producto de una educación normal y de una familia típica, se transformó entonces en un monstruo?
La pregunta quedará flotando, me temo que sin respuesta. Pero volvamos a los hechos:
Lo cierto es que en la primavera de 1940, el joven médico Aribert Heim se unió a las Waffen SS como voluntario. Y en octubre de 1941 fue destinado al campo de prisioneros de Mathausen, donde su conducta y proceder le hicieron ganar un apodo: Doctor Muerte.
Sin entrar en demasiados detalles escabrosos, diremos que se dedicó a experimentar en forma inhumana con prisioneros. Por ejemplo, condujo personalmente una batería de "pruebas" que consistía en inyectar benceno a algunos de ellos y tomar nota (cronómetro en mano) de sus reacciones y agonía.

Y todo lo hacía en medio de un trato absolutamente cordial para con los prisioneros, rasgo inaudito que luego recordarían muchos de los (pocos) sobrevivientes.
Por su afán de poner inyecciones de todo tipo a los "internados" (en algunos casos de veneno y directamente en el corazón), los prisioneros españoles republicanos del campo le apodaron "el banderillero", en alusión a la figura del toreo que se encarga de clavar las "banderillas" al toro.
En 1942 sería asignado a una división de montaña de las SS, cumpliendo tareas en Finlandia.
Capturado en 1945 por las tropas norteamericanas, fue liberado en circunstancias nunca aclaradas.
Volvió a la vida civil con su nombre real, sin ningún problema, ejerciendo como ginecólogo en Alemania hasta 1962, año en que convenientemente "desapareció" antes de ser arrestado por la policía alemana (que no se movió con muchas ganas, según parece).
Y a partir de allí, pasó a la clandestinidad. Se supone que fue localizado en varias ocasiones, en lugares tan disímiles como España, los Balcanes, Dinamarca, Italia y Egipto.
Pero lo curioso del caso es que la inteligencia israelí lo localizó en Uruguay, donde abrió sendas clínicas de siquiatría y ginecología entre los años 1979 y 1983. Su última ubicación en el país lo mostró radicado en la ciudad de Paysandú.
Cuando aparecieron en el lugar algunos "periodistas extranjeros" (probablemente agentes de inteligencia) mostrando su foto y ofreciendo dinero para obtener datos de su paradero, el Doctor Muerte habría pasado a Argentina y de allí a Chile.
Su familia declara que murió en ese último país, pero movimientos posteriores de cuentas en bancos de Berlín, indican otra cosa: que un casi centenario Aribert Heim anda en la vuelta.
martes, 20 de mayo de 2008
EL AJEDREZ, EL ARTE Y LA VIDA
Días atrás anduve por el MNAV (el Museo del Parque Rodó) y, entre las obras que vi, me sorprendió gratamente una que mostraba un ajedrez cuyas piezas eran obras del propio Museo.
El resultado me pareció muy bueno, por lo original, lo sencillo y lo agradable del conjunto:
Pero no sólo se puede vincular el arte al ajedrez por medio de piezas de museo. A través de los siglos, muchos artesanos y aficionados cuyos nombres se han perdido, han creado piezas, tableros, cajas y accesorios para el juego que son, sin duda, obras de arte en sí mismas.
Veamos, por ejemplo, estas piezas de ajedrez "East Indian Company" que datan del siglo XIX.
Por su orden, se trata de todo el conjunto, seguido de imágenes que detallan los peones, los caballos y (pieza magnífica), la reina:




Lo único malo es que fueron realizadas en marfil. Me da pena, porque los elefantes son animales que me resultan simpáticos.
Del mismo material son los dos juegos de piezas que siguen, procedentes de Africa y datados aproximadamente en el entorno del año 1900:

También el metal ha permitido, a hábiles artesanos, la realización de piezas de ajedrez realmente exquisitas. Veamos, por ejemplo, este juego alemán del año 1900, donde germanos y cosacos se enfrentan figuradamente:

En el siguiente juego de piezas volvemos al marfil, mal que nos pese. Se trata de una realización de un artesano inglés, datado hacia 1840. Pertenecían a un párroco y hoy son propiedad de un coleccionista:

En cuanto al juego que sigue, se trata de un conjunto de piezas indias. Aqui el elefante ha dejado de ser víctima para pasar a ser protagonista: las piezas, de madera pintada a la laca, muestran al rey y la reina montados en esos paquidermos:

De la misma procedencia son estas piezas anglo-indias del siglo XIX, donde el color negro clásico de uno de los bandos ha sido reemplazado por un hermoso verde:

Las que siguen son piezas inglesas selladas por su fabricante, según se ve. La notable particularidad que muestran es la composición de los bandos que se enfrentan en el tablero: se trata de una graciosa guerra entre ranas y ratones ( piezas datadas siglo XIX).
Es probable que la fuente de inspiración para el tema de las piezas lo constituya la "Batracomiomaquia", una sátira cómica de La Ilíada compuesta por el propio Homero:

Seguimos con más piezas inglesas, también del siglo XIX aunque más clásicas que las anteriores. No puedo menos que elogiar la originalidad y el trabajo de las torres en particular:
Sorprenderá la cantidad de piezas inglesas mostradas, pero esto es lógico porque fueron los ingleses quienes adoptaron el antiquísimo juego cuando se establecieron en la India.
Vemos a continuación un juego del siglo XVIII exquisitamente trabajado y excepcionalmente conservado:
El juego de piezas que sigue es del siglo XX, pero tiene sin embargo un valor incalculable. Fue realizado en hueso en 1940, por prisioneros ingleses del campo de Bangalore. Es un milagro el que haya podido llegar a estos días.

A continuación, un hermoso conjunto de tablero y piezas italianas de metal del siglo XX:
También de Italia, pero bastante más antiguo, es este juego de piezas realizado en madera:
Las que siguen son unas piezas israelíes del siglo XX, realizadas en metal con mucha originalidad:

Y del mundo islámico llegan estas piezas (para ser más precisos, del norte de Africa). Respetando las tradiciones, este juego realizado en marfil y madera, no muestra representaciones de figuras humanas o animales:

Del siglo XVIII llega este juego de piezas rusas, construido en un material bastante original: hueso de ballena. Exquisitamente trabajadas, por cierto. Con gran originalidad, las torres tradicionales han sido reemplazadas por barcos:
Muy originales en su concepto resultan estas piezas antiguas italianas que incorporan pedestales a las figuras:
Delicioso por lo simpático es este juego italiano (circa 1930), que muestra a un pueblo africano enfrentado a colonos italianos:

Los turcos también apreciaron el milenario juego. Sirva de prueba este juego de piezas de esa procedencia del siglo XIX:
Pleno de originalidad y simpatía es este juego de piezas suizas que utiliza figuras de osos:

En clave moderna, tenemos a estas piezas metálicas del siglo XX, que muestran figuras bellamente estilizadas:

Y por último, vemos unas piezas del Reino de Siam, del siglo XIX:

Muchas de las piezas que hemos visto (si no todas), constituyen en realidad artículos de colección. Como tales, se comercializan en el terreno de las casas de antiguedades, donde incluso existen firmas especializadas en el tema. Los precios varían mucho según el caso, pero algunos de los juegos mostrados rondan los 15.000 dólares y más.
De todas formas, por valiosas que sean, ¿quién resiste la tentación de jugar una partida con ellas? Creo que aún el jugador más mediocre encontraría placer en ser derrotado con estas piezas. Por lo menos, a mí no me importaría.
Además, se trata de contiendas con revancha. Basta una pausa para saborear un cognac y bromear con el amigo que nos acaba de ganar. Y ya recuperados, le daremos una paliza.
Ojalá todas las guerras de la humanidad se hubieran limitado a este tablero.










