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miércoles, 18 de julio de 2012
Y PROMETO QUE HABRÁ SARDINAS PARA TODOS
Ya hablamos de un payaso que se volvió político, en camino inverso al común (políticos que se convierten en payasos). También hablamos de un candidato que ni siquiera quería presentarse a elecciones, aunque terminó ganando. Pero si quieren un candidato enigmático de veras, he ahí a un gato.
Hank, que así se llama el felino en cuestión, no es ningún improvisado. Tiene su página web, facebook, twitter y oficina de prensa.
Su biografía oficial es la de un puro y duro proletario. Nació y vivió en las calles. Estuvo a punto de terminar sacrificado con su mamá y hermanitos. Pero fueron salvados por una protectora de animales a último momento. Y Hank fue adoptado por una familia junto a uno de sus hermanos. Ahora se candidatea al senado para mejorar el estado de Virginia, lugar donde vive.
No sé qué irá a pasar a futuro. Tal vez los perros presenten un candidato para balancear el carisma de Hank. O a lo mejor los yanquis se ven obligados a agregar alguna enmienda a su Constitución para descalificar la candidatura del felino. Vaya uno a saber.
En todo caso, si yo viviera en Virginia, votaría a Hank. Me resulta simpático y, a fin de cuentas, no lo veo invadiendo países, metiéndose en guerras o salvando a Wall Street mientras todo lo demás se hunde. Como que el gatito es mejor, ¿vio?
Ahí les dejo la "foto oficial de campaña" (ya les dije que el minino no era un improvisado):
martes, 13 de marzo de 2012
HÉROE AL RESCATE
En la imagen anterior vemos a Maurice Holder y a su perro Monty.
El señor Holder vive en Bodmin (Cornwall, Reino Unido) y llevaba una tranquila vida de jubilado hasta el día en que tuvo un inesperado percance: pisó mal mientras recorría un sendero rural y el traspié terminó en una imparable caída por terreno escarpado, barrancos y finalmente un río.
Para cuando Maurice detuvo su caída, estaba en pésima situación: inconsciente, con seis costillas rotas y a punto de ahogarse en el río.
Pero tuvo la suerte de que Monty estuviera allí. El perro bajó el terreno corriendo desesperado tras su dueño. Lamiéndole la cara y ladrando, logró que el malherido hombre despertara por un momento.
Luego tiró de él lo necesario para arrimarlo a la orilla y ayudó a que Maurice pudiera salir a la orilla.
Sin embargo, con eso no alcanzaba, porque Maurice se desmayó de inmediato tras salir del río. Sangraba por un golpe en la cabeza y tenía hemorragias internas.
Nuevamente, Monty se puso en acción.
El perro regresó corriendo al pueblo y se dirigió a un sitio donde siempre había gente a esa hora: el pub.
Una vez allí, comenzó a ladrar para atraer la atención de los parroquianos. Y continuó hasta que la gente entendió que deseaba que lo siguieran. Monty recorrió entonces el camino de vuelta al río, acompañado de varias personas, que socorrieron a Maurice a tiempo.
Hoy en día el señor Holder se ha recuperado de sus varias heridas. En el hospital, los médicos le confirmaron que no hubiera sobrevivido sin la rápida acción de su perro.
¿Y Monty? Pues muy tranquilo, tras dar estas pruebas de lealtad y de rapidez a sus once años (que lo equiparan más o menos en edad con su dueño).
jueves, 8 de marzo de 2012
EL HABITANTE MÁS FAMOSO DE DINGLE
Allá por el año 1984, nadie sabía dónde quedaba Dingle (Irlanda). Pero ese año, un visitante decidió afincarse en esa localidad costera y terminó revolucionando el lugar por completo, poniéndolo en el mapa como quien dice. Y generando ingresos por turismo para sus habitantes, por espacio de casi treinta años.
Hoy en día, es el habitante más famoso del lugar y es tan apreciado que hasta tiene una estatua en su honor. ¿De quién se trata? Pues de Fungie, un delfín.
El delfín, un macho "nariz de botella", apareció de improviso un buen día de otoño. Acompañaba a las barcas de pescadores. Esto siempre se considera de buen augurio, pero los pescadores trataron de echar al animal, temerosos de que se lastimase con las redes.
Sin embargo, Fungie (como lo bautizaron) no era ningún tonto: sabía eludir las redes y acompañaba a los barcos a la vuelta también, aventurándose dentro del puerto.
Pensaron que se marcharía, pero lo cierto es que el delfín se afincó en el lugar.
Se desconocen los motivos por los cuales el animal eligió Dingle en particular. Hay quien apunta que fue por amor, dado que tiempo antes de que Fungie llegara, se encontró un cadáver de otro delfín (hembra) en las playas cercanas. ¿Sería la compañera de Fungie?
El asunto es que lleva casi treinta años en Dingle. Está plenamente acostumbrado a los seres humanos: acompaña a los botes, suele nadar con la gente y se integra con los buceadores.
Con estos últimos parece tener predilección. En más de una ocasión les ha traído peces aún vivos y les ha alcanzado objetos que se les caen al fondo.
Curiosamente, nunca ha aceptado ser alimentado por humanos. No busca los peces que se le arrojen desde botes o que se le ofrezcan con la mano.
Hoy en día, es atracción de turistas y está representado en una estatua de la localidad:
El comportamiento de Fungie siempre ha sido inusual. En cierta ocasión, la televisión de Dublín se acercó a Dingle con cierto escepticismo de lo que estaba sucediendo.
El presentador del programa se zambulló, munido de equipo de buceo. Y quedó atónito cuando el delfín apareció, lo miró fijamente un largo rato y, acto seguido, se acercó y apoyó la cabeza en su regazo como haría un perro.
Por supuesto, no es una conducta normal en un animal que no ha sido criado por humanos. Pero dado que Fungie no acepta comer de lo que le dan las personas, es obvio que es un animal salvaje.
Que se comporta en forma más humana que los humanos, eso sí.
lunes, 5 de marzo de 2012
miércoles, 25 de enero de 2012
NUEVE PERRITOS Y LA LUZ DEL SOL
Nueve perritos beagle de dos años de edad han mejorado ampliamente su vida.
Desde que nacieron, estuvieron en jaulas de un laboratorio de investigación (así de buenos somos los seres humanos con los animales "de compañía"). Vivían, comían, dormían allí y esa era su existencia.
No tenían la menor idea de lo que pudiera ser el sol o el césped.
La situación ha venido a saberse porque una asociación de defensa de los derechos de los animales, de nombre ARME, recibió una llamada anónima en la cual una persona explicaba todo esto y alertaba que el laboratorio deseaba deshacerse de los perritos, pues ya no les servían.
"Deshacerse" es un bonito eufemismo que suele emplearse cuando vamos a darle a algo o a alguien el peor de los desenlaces. Todos lo sabemos. De modo que la asociación se ocupó del asunto y logró llegar a un acuerdo con el laboratorio: los recogió y se ocupó de encontrarles dueños que verdaderamente los quieran.
Es maravilloso (y muy ilustrativo) el video que se subió a la red para mostrar el momento (en junio de 2011) cuando estos perritos vieron un espacio abierto y la luz de sol por primera vez en sus vidas.
Lamento que, pese a mis búsquedas, no he logrado enterarme del nombre del laboratorio o a que empresas está vinculado. Pudieran ser industrias farmacéuticas o quizás de cosméticos (ambas utilizan animales para sus "investigaciones"), pero también podrían ser de otro ramo. Lo más probable es que, a cambio de entregar los perritos, hayan exigido anonimato.
Si estará loco el mundo, que las personas que aspiran a mostrar buen corazón con los animales de compañía tienen que formar una "asociación" especial, mientras que los cretinos que maltratan perritos tienen un negocio legal y "respetable", común y corriente.
De última, ya he dicho que yo juego a resultados. Si paso raya a todo esto y resulta que nueve perritos han encontrado una buena vida y dueños que los quieren, mi saldo es positivo.
(Pero igual... ¡qué ganas de darle unos sopapos a más de cuatro!)
domingo, 11 de diciembre de 2011
"ARACNOFOBIA" EN LA VIDA REAL
Vengo de leer en el blog de El Alquimista una entrada sobre una picadura de araña que le tocó sufrir.
Y la mente se me disparó hacia un episodio que tenía prácticamente olvidado hasta que leí ese post.
Paso a contarles:
Varios años atrás, en una Semana de Turismo (o Semana Santa, si gustan), mi mujer y yo andábamos de paseo por el Interior con un matrimonio amigo. El Uruguay tiene muchos puntos interesantes para visitar, aunque los que son publicitados se cuentan con los dedos de una mano.
La cuestión es que nos estábamos dirigiendo hacia San Javier, una pequeña localidad que tiene una historia pintoresca. Fundada en 1913 por inmigrantes rusos, sus habitantes han procurado mantener vivo el recuerdo de sus orígenes, por lo cual constituye una oportunidad única de ver de cerca algo de esa cultura lejana.
Todavía estábamos lejos, rodando en una carretera totalmente vacía, andando a muy baja velocidad para ubicar la señalización de un camino que debíamos tomar.
En eso, empecé a notar algo muy raro en la ruta que teníamos por delante: ¡parecía que el asfalto se movía!
En los días de mucho sol y calor, no es infrecuente que se produzca una distorsión visual al contemplar un camino de ese tipo, debido al contacto del aire con el asfalto caliente. Pero esto era diferente.
Se lo señalé a mi amigo, que iba al volante, y paró entonces el coche al costado del camino para observar tranquilamente.
Estuvimos a punto de bajarnos, para poder ver mejor. Pero por suerte no lo hicimos, porque lo que parecía ser asfalto movedizo eran en realidad miles y miles de arañas que cruzaban la ruta de un lado a otro. De color negro y tamaño considerable, parecían estar en plena estampida. Y nosotros ahí, en medio del asunto, esperando que los arácnidos no notaran nuestra presencia.
Por supuesto, continuamos la marcha rápido, muy rápido (no teníamos interés de convertirnos en Peter Parker o en un aperitivo gustoso).
Tiempo después, una persona entendida en el asunto me dijo que hay años en los cuales, por diversos factores, se produce una especie de "explosión demográfica" arácnida. Pero la misma es equilibrada nuevamente por otra serie de factores (clima, depredadores, etc.).
Todo muy tranquilizador, pero por las dudas, después del episodio estuve mirando debajo de la cama por varias semanas.
No sea cosa que las arañas me devolvieran la visita...
miércoles, 14 de septiembre de 2011
MEDIDAS EXTREMAS CONTRA CUATREROS
Cansado de sufrir robos de ganado a manos de cuatreros, un productor de Okehampton (Devon, Gran Bretaña) optó por pintar de naranja todos sus ovinos, para que sean fácilmente identificables.
John Heard, que así se llama el hombre, perdió unas doscientas ovejas en los últimos años. Supone que fueron comercializadas en pie clandestinamente, dado que el precio de estos animales ha crecido bastante en los últimos tiempos.
Por eso, a fin de "marcar" con claridad sus animales y desalentar ladrones, usó un tinte inocuo que no causa daño alguno a las ovejas, pero las pinta de naranja.
"Si es anaranjada, es mía", supongo que dirá el hombre ante cualquier duda.
(Ya me veo a los ladrones dándole un colorcito azul o verde a las ovejitas de John....)
domingo, 28 de agosto de 2011
SI PUDIERA HABLAR....
...supongo que lo primero que diría sería:
"No es lo que parece"
Pero no suena muy creíble, dada la situación.
(De todas formas, esa frase nunca funciona).
sábado, 13 de agosto de 2011
OTRA QUE "TERROR A BORDO"
"Terror a bordo" ("Snakes on a plane" originalmente) es una de esas películas que se supone sean de terror, pero donde uno ya se empieza a reir a los veinte minutos, de puro disparatada que es.
La única incógnita que se genera a lo largo del film es por qué diablos habrá agarrado viaje Samuel L. Jackson para hacer este trabajo. Vaya uno a saber lo necesitado que estaría su bolsillo.
Pero dejemos de lado la ficción y veamos a la maestra, la realidad.
En Vietnam, un tren que hace el recorrido Ho Chi Min - Hanoi sufrió un inesperado percance cuando algunos pasajeros notaron la presencia de ciertos "polizones" indeseables: docenas de serpientes venenosas (cobras reales, para ser más exactos).
Lo que comenzó con unos gritos de pasajeros, se transformó en tumulto y huída a los pocos minutos.
Alertados los funcionarios ferroviarios, llegaron al vagón donde se inició el episodio y constataron que, efectivamente, había docenas de cobras bajo algunos asientos, convenientemente "embaladas" en bolsas de tela que permitían verlas perfectamente:
Para el caso que los animales hubieran podido zafar de su encierro, se hubiera desatado una tragedia de proporciones. Una mordida de estos bichitos puede matar un ser humano en cuestión de minutos.
Alertada la Policía y el servicio de Fauna Silvestre, fueron retiradas del lugar. Se especula con que estarían siendo transportadas clandestinamente con fines desconocidos.
¿Cuántas había? No se sabe con exactitud, pero la respuesta inicial de un policía a la prensa parece muy acertada:
"No creerá usted que me detuve a separarlas y contarlas una por una. Lo único que puedo decirle es que había 45 kilos de serpientes en esas bolsas".
No, si yo tampoco me hubiera puesto a contarlas y preguntarles el nombre...
domingo, 7 de agosto de 2011
LA ARAÑITA DEL MAZDITA
No es la arañita de Martita, sino la del Mazdita. Y tampoco es una sola, sino una verdadera patota arácnida.
Resulta que Mazda, fabricante mundialmente famoso de autos, se va a ver en la obligación de revisar más de cincuenta mil coches de su modelo Mazda 6 en Estados Unidos.
¿Por qué? Por problemas causados por arañas, nada menos.
Ya sé lo que están pensando: "Manga de piojosos, hubieran pasado el plumero más seguido en los concesionarios".
Pero no, el problema no es pre-venta sino post-venta. Allá por el año 2009, un cliente se presentó reclamando por la fractura del depósito de combustible sin causa aparente. Los ingenieros revisaron el auto de arriba a abajo, pero no encontraron pista alguna que les ayudara a clarificar el problema.
Y justo cuando pensaron que se trataba de un suceso aislado, empezaron a producirse más y más casos similares. Después de revisar minuciosamente todas las posibilidades (desde defectos en los materiales hasta sabotaje), tuvieron que aceptar una causa absolutamente insólita: telas de araña.
En efecto, tal parece que los Mazda 6 tienen un sistema de ventilación que permite el paso de arácnidos y, cuando estos bichitos construyen su tela, pueden provocar que la evaporación no se realice en la forma planificada, lo cual causa aumento de presión y fractura del tanque.
Como la excesiva presión en un tanque de combustible no es precisamente una pavada, Mazda se verá obligada a revisar más de cincuenta mil coches de ese modelo y, tras pasarles el plumerito, deberá instalarles un resorte especial que impedirá el paso a futuros arácnidos saboteadores.
Pero primero, el plumerito con perfección japonesa.
Y ahora no me vengan con que todos tienen un Mazda 6 y lo van a llevar a plumerear, manga de filibusteros depravados.
jueves, 21 de julio de 2011
LA CURIOSIDAD NO MATÓ AL GATO (PERO CASI)
El minino de la foto se llama Douglas y el colega pelado que le acompaña es su "dueño oficial", el señor Bruce Clark. Y digo "dueño oficial" porque, en realidad, Douglas es la mascota de un montón de trabajadores de la compañía Tesco, en Nueva Zelanda.
El caso es que Douglas desapareció de los lugares que frecuentaba y los obreros empezaron a preocuparse. Luego de revisar la planta de punta a punta, cayeron en la cuenta de quizás el gato, movido por la curiosidad, se hubiera metido en un contenedor de los que se usan para cargar maquinaria en los barcos.
De ahí que revisaran los itinerarios y procedieran a llamar al puerto de Adelaida. No me imagino a un montón de hombres grandes, curtidos por sus labores en una fábrica industrial, pidiendo con voz entrecortada que ubicaran a su gatito perdido. Pero lo que no pueden los animales, no lo puede nadie.
Emma Cook tomó la llamada, en su papel de Oficial de Cuarentena del puerto. Y procedió a hacer abrir los tres contenedores que la compañía Tesco había despachado. Después de un viaje marítimo de 18 días y 3.500 kilómetros (con escalas en Sidney y Melbourne), no había muchas esperanzas de encontrar a Douglas con vida. Pero al abrir el tercer contenedor, allí estaba el minino.
En buen estado de salud, se limitó a salir del contenedor sin miedo y se aproximó a la mujer como diciendo "me quiero volver a casa". Nadie entiende cómo pudo sobrevivir.
De las siete vidas que tienen los gatos, no es la primera que "gasta" Douglas. Se convirtió en mascota de los obreros de Tesco cuando Bruce Clark lo encontró en una bolsa de basura que "se movía" y que alguien había arrojado a la carretera en las cercanías de la planta fabril.
Le quedan cinco, pues. Esperemos que sea más cuidadoso de aquí en adelante.
sábado, 4 de junio de 2011
UN TIGRE EN LA CAMA
Conocido es el chiste que asevera que la mujer necesita cuatro animales para su felicidad: un Jaguar en el garage, una chinchilla en su placard, un tigre en la cama y un burro que trabaje y pague las cuentas.
Lejos de esos avatares de gente experimentada, Felicia Frisco es una adolescente que vive en Florida (USA) y comparte gran parte de su tiempo con Will: un cachorro de tigre de seis meses.
Felicia estudia en su casa (cosa bastante extendida en USA) y por tanto dispone de tiempo para ocuparse de su inusual "mascota". No es primeriza en su tarea, ya que anteriormente ha cuidado de otro cachorro de tigre (precisamente el padre del "pequeño" Will).
La idea es que la chica se ocupe del felino hasta que éste cumpla un año, momento en el cual será derivado hacia un lugar donde pueda estar con sus congéneres. Mientras tanto, su vida se desarrolla como la que podria hacer un gato doméstico.
No hace falta que les diga que los tigres son los felinos más poderosos del planeta. Si lo dudan, vean la zarpa de Will en la primera foto. ¡Y todavía va a crecer bastante!
jueves, 14 de abril de 2011
EL COMENSAL QUE FALTA EN LA FOTO
Evidentemente, la capacidad de adaptación de los animales es superior a lo que podemos imaginar.
Y si no me creen, vean la noticia que les traigo: un cachorro de zorro vivió durante dos semanas en el piso 72 de un rascacielos en construcción, hasta ser descubierto por los asombrados obreros.
Todo ocurrió en Londres, cuando algunos trabajadores de la obra en cuestión comenzaron a notar que sus almuerzos desaparecían misteriosamente. Teniendo en cuenta que no son sanas las discusiones entre compañeros (y menos a doscientos y pico de metros de altura), optaron por hacer algo más inteligente: estar más atentos.
Y fue entonces cuando descubrieron al comensal escondido: un zorro de unos seis meses.
Llamaron al servicio de control de plagas, que mandó un equipo (de gente sin vértigo, supongo) para capturar al zorrito.
Es un misterio absoluto el saber cómo llegó hasta allí el animalito, dado que el edificio está en plena construcción y, en consecuencia, no es posible subir así nomás al piso 72. Para ser más exactos, cuando se llega al piso 35, el único camino para seguir es un montacargas abierto.
De todas formas, nuestra historia termina bien: Romeo (que así bautizaron al zorrito) fue tentado con algo de pollo y se acercó a la jaula, en la cual fue bajado de su extraña morada.
Luego de eso, fue liberado en una zona mucho más apropiada para que continúe su vida silvestre: un bosque.
Allí seguramente será feliz, aunque es probable que atisbe la ciudad desde alguna colina y, observando los rascacielos, añore los tiempos en que hacía travesuras en el piso 72.
viernes, 14 de enero de 2011
SUPER CAN
El simpático perro de la foto se llama Chaser y se ha convertido en toda una celebridad.
Resulta que este border collie puede recordar el nombre de 1022 juguetes diferentes, cosa que hasta ahora jamás se vio en el mundo perruno.
Antes que me digan que esta historia debe ser un cuento de viejas o de políticos, voy a darles un dato: el hecho ha sido confirmado por científicos que hicieron extensas pruebas con el animalito.
Los 1022 juguetes incluyen de todo un poco, desde pelotas y frisbees hasta diversos animales de peluche.
Puesto a trabajar por los investigadores del Wofford College (South Carolina, USA), Chaser cumplió con 838 tests de identificación de objetos.
Los científicos tomaban veinte juguetes al azar entre los 1022 posibles y le pedían al perro que los fuera identificando uno a uno. Más que eso, Chaser debía entender tres comandos diferentes: "paw" (tocar el juguete con la pata), "nose" (tocar el juguete con la nariz) o "bring" (traer el juguete), según lo que se le pidiera en cada caso.
A lo largo de los 838 tests se descubrió que el porcentaje de aciertos no bajaba de 18 sobre 20. Y los dos errores bien podían ser atribuídos a cansancio o desinterés del perrito.
El caso es bastante interesante y llamativo, dado que supera en mucho a los anteriormente estudiados.
Por ejemplo, el monarca de la memoria perruna hasta ahora era otro border collie de nombre Rico, que identificaba 200 objetos diferentes (caso estudiado en 2004).
Pero Chaser es algo así como el Einstein de los perros. Me pregunto qué pensará él acerca de todo el asunto: supongo que secretamente se reirá de esos tipos no logran entender el nombre de sus juguetes y le piden continuamente que se los muestre.
domingo, 21 de noviembre de 2010
PELÍCULAS MENORES, PALABRAS MAYORES
A veces, en las peliculas consideradas "menores" es donde se encuentran agradables sorpresas.
Por lo menos, ese es el caso de "Hachi" ("Siempre a su lado" en estos pagos), que se está exhibiendo en Montevideo en estos momentos (por lo menos, mientras escribo estas líneas).
Misterios insondables de los canales de distribución, hacen que este filme del año pasado haya aparecido en nuestras carteleras ahora. Pero más vale tarde que nunca, al menos en este caso.
Richard Gere interpreta a Parker Wilson, un profesor que un buen dia encuentra a un perrito en la estación de trenes de su ciudad. Y a partir de allí se desarrolla una historia que puede parecer simple, pero que cala muy hondo en temas tan poco en boga actualmente, como ser la lealtad y el afecto sin límites.
La película es muy buena y, más allá de la actuación de Gere (que es muy correcta), cuenta con Joan Allen (como Cate Wilson), Jason Alexander (a quien algunos recordarán de la serie "Seinfeld") y un elenco interesante.
De todas formas, quien centra la atención en este filme es Hachi, el perro de raza akita que verdaderamente protagoniza la historia.
Lo que se muestra en la pantalla está rigurosamente basado en hechos reales. Quizá ustedes conozcan la historia, pero se las cuento de todas formas (y si no la conocen y piensan ver la película, mejor no sigan leyendo).
Allá por el año 1924, Eisaburo Ueno era un profesor de la Universidad de Tokio. Había adoptado como mascota a un perro akita, al cual puso el nombre de Hachiko.
Muy pronto, Hachiko tomó por costumbre esperar a su amo en la estación de tren de Shibuya. Y lo hacía todos los días, a la hora en que su amo regresaba del trabajo.
Quiso el destino que el profesor Ueno falleciera en 1925 mientras se encontraba en la Universidad. Sin embargo, el amor y la lealtad del perrito no conocieron límites: cada día, durante los siguientes nueve años, esperó el regreso de su amo en la estación de trenes.
Hachiko no hacía caso de los peligros ni de la lluvia o el frío inclemente: jamás dejó de aparecer en el andén a la hora en que el profesor Ueno solía regresar cuando vivía.
Con el tiempo, el perro se hizo figura conocida en la estación de trenes y muchas personas ayudaron desinteresadamente para que subsistiera. Pero nunca aceptó otro amo y, al parecer, jamás perdió la esperanza de que el profesor regresaría.
Hachiko moriría en 1935 y sería enterrado en el lugar que él hubiera elegido: junto a su amo.
Una estatua conmemora al fiel perro en la estación de trenes de Shibuya, que hasta tiene un día de celebración en su recuerdo: el 8 de abril.
No es ésta la primer película que rinde tributo a la lealtad y la fidelidad de Hachiko: en 1987 un filme japonés contó su historia y fue un éxito local de taquilla.
Tampoco es el único caso documentado de fidelidad de una mascota más allá de la muerte de su amo.
Aquí en Uruguay es famosa la historia de "Gaucho", un perro que supo estar a las puertas del hospital todo el tiempo que su dueño estuvo internado, posteriormente acompañó su cortejo fúnebre y, finalmente, custodió su lugar de descanso y terminó pernoctando en el cementerio hasta que falleció.
Similares son los relatos acerca de "Canelo" en Cádiz (España) y de "Alicio" en Córdoba (Argentina). Y seguramente hay muchos más que escaparon a la memoria colectiva.
Volviendo al filme, es muy recomendable y permite escapar de la habitual andanada de pavadas cinematográficas. También van a encontrar por aquí otras buenas novedades en materia de películas.
domingo, 13 de diciembre de 2009
AMIGOS SON LOS AMIGOS
La imagen anterior no es producto de un truco de cámara ni de un efecto de Photoshop: es real.
Un oso, un tigre y un león conviven amistosamente en un refugio de animales en Georgia (USA).
La historia comienza con una gigantesca redada antidrogas, realizada ocho años atrás en las afueras de la ciudad de Atlanta.
Para sorpresa de la Policía, además de drogas, armas, dinero y valores, en la correspondiente requisa encontraron algo totalmente inesperado: estos tres cachorros, de apenas unos dos meses.
Derivados al refugio "Noah's Ark", los encargados notaron que los tres animalitos estaban más a gusto juntos que separados. Y probaron a mantenerlos así.
Pasaron ocho años y los tres compañeros siguen en la misma tesitura:
Naturalmente, ya no son tres cachorritos. El oso pesa alrededor de 500 kilos, mientras que sus amigos "menores" ya son corpulentos felinos de casi 200 kilos cada uno.
Esto no impide la armonía. De acuerdo a los empleados del refugio, los tres compinches pasan el día merodeando por su hábitat y jugando entre sí, hasta que llega la hora de comer (que tienen muy bien identificada) y entonces esperan que el cuidador de turno les traiga el alimento.
Según cuentan los encargados, el oso y el tigre se ponen en actividad temprano en la mañana, mientras que el león (por su propia naturaleza) duerme hasta bastante más tarde, sin ser molestado por los otros dos.
Para el mediodía, los tres ya están compartiendo su pequeño mundo, interactuando entre sí y con sus cuidadores, a los que aprecian mucho.
Es un misterio el destino que los capos de la droga pensaban dar a estos animales ni por qué los criaban juntos. Quizás consideraban que tener semejantes "mascotas" sería un símbolo de estatus o poder.
Lo cierto es que son un interesante recordatorio de la adaptabilidad de los animales, en un mundo donde los humanos pasamos el tiempo creando líneas divisorias entre nosotros.
lunes, 26 de octubre de 2009
CAMIONETA MARCA ACME

Dos hermanos que viajaban por la autopista interestatal 80 en USA, se hallaban cerca de la frontera entre Nevada y Utah cuando atropellaron un coyote que se les cruzó por delante de improviso.
Dado que era noche cerrada y la camioneta iba a 75 millas (120 kilómetros) por hora, dieron por seguro haber matado al animal y decidieron no parar por no haber nada que hacer.
Pero después de recorrer unas 600 millas más y reponer gasolina un par de veces, consideraron prudente inspeccionar con detenimiento el frente del vehículo en busca de posibles daños por el golpe.
La sorpresa fue mayúscula cuando levantaron el capó y se encontraron con ésto:

El coyote estaba vivo y había quedado atrapado bajo la parte delantera de la camioneta.
Los hermanos decidieron que lo mejor era llamar al Servicio de Vida Salvaje, que se hizo presente y, con todas las precauciones necesarias, ideó la mejor forma de retirar al animal de su extraña "prisión".
Al parecer, la propia velocidad del coche hizo que el coyote se viera incrustado, casi sin daño, en ese espacio libre aunque exiguo. El problema era, por supuesto, cómo sacarlo de allí sin que la maniobra (sumada al propio y lógico susto del animal) le produjera lesiones.

Optaron finalmente por desarmar por completo la parte delantera de la camioneta, logrando liberarlo.
Acto seguido fue examinado por los veterinarios, que concluyeron que el animal no tenía ni huesos rotos ni daño interno: apenas unos rasguños en una pata.
Pero genio y figura, el animal decidió (y valga la redundancia) decidir por sí mismo. Se escapó a los tres días y no fue visto más.
Es libre.
Al mejor estilo de Willy (el personaje de "El coyote y el correcaminos") recibió unos porrazos por hacer de las suyas. Pero ahora, ya repuesto, seguramente corretea por ahí.
Soñando nuevamente con atrapar al escurridizo correcaminos.
Y nada lo detiene. Ni una camioneta marca Acme.
Y nada lo detiene. Ni una camioneta marca Acme.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
RIN TIN TIN

Hay seres humanos que mantienen su buen corazón aún bajo las circunstancias más duras.
Seguramente Lee Duncan fue uno de ellos.
Estando de servicio como cabo del ejército yanqui en la Primera Guerra Mundial, el batallón de Duncan estaba acantonado en Lorena (Francia) cuando la ciudad recibió por enésima vez fuerte fuego de artillería.
Pasado el peligro inicial, el buen cabo notó que una de las construcciones que había sufrido daños severos era un canil de perros del ejército alemán.
Aún a riesgo de quedar a descubierto si el bombardeo se reiniciaba, Duncan insistió en chequear el sitio y encontró un espectáculo increíble en medio de las ruinas: por un extraño milagro, lo único viviente era una perra (un pastor alemán) junto con su camada de cachorros de apenas cinco días.
Logró llevar a toda la familia perruna a retaguardia y no sólo eso, sino que adoptó personalmente a dos de los cachorros, un casalito a los que llamó Nanette y Rin Tin Tin respectivamente.
Y pronto ambos animalitos se transformaron en mascotas del batallón de Duncan, como se ve en la foto que da inicio a este post.
El año era 1918 y el mes era setiembre. La guerra estaba en sus postrimerías y, más pronto que tarde, el cabo Lee Duncan estaba volviendo a su casa en USA, acompañado de sus dos perritos.

Los nombres de los cachorros surgieron por dos "muñequitos de la buena suerte" que por entonces estaban de moda en Francia.
Ya en su país, Duncan notó que Nanette había enfermado y, pese a que le dio todos los cuidados posibles, la perrita murió al poco tiempo.
En cuanto a Rin Tin Tin, no sólo era un cachorro fuerte sino también muy inteligente.
Duncan sabía que los pastores alemanes eran astutos y aprendían trucos y rutinas con facilidad. Tanto le gustaban los perros que, cuando supo que el ejército había capturado al principal experto de entrenamiento alemán, se entrevistó con el hombre en el campo de prisioneros, a fin de conocer más sobre la raza y sus posibilidades.
El tiempo pasó y el otrora cabo Duncan era ahora un simple propietario de una ferretería, que en sus ratos libres entrenaba a su querido perro.
Un día de 1922 decidió inscribirlo en un show y competencia canina, en la cual Rin Tin Tin causó sensación, al punto que Duncan recibió de inmediato ofertas para que trabajara en la industria cinematográfica.
En la siguiente foto vemos a uno de los hermanos Warner, al famoso Darryl F. Zanuck, al propio Lee Duncan (el más alto) y a Rin Tin Tin (el único del grupo que se dio cuenta de que les estaban tomando una fotografía):

Un film siguió a otro y a otro, creciendo en cada uno la popularidad del actor de cuatro patas.
Al punto que el animalito sacó a la Warner de un momento catastrófico donde casi daba quiebra.
Rin Tin Tin cumplió su rol a la perfección a lo largo de 26 películas. La gente lo adoraba y, sobre todo, los niños (hubo que montar una oficina especial en los estudios, para contestar las 10.000 cartas semanales que recibía la estrella perruna).
En 1932 moriría este perro tan especial que a todos cautivaba. Duncan insistió en trasladar sus restos a Francia, pues deseaba que el animal reposara en el país donde había nacido. Y así lo hizo.

Pero su legado continuaría, pues había sido padre de muchas camadas y entonces una nueva generación tomó la posta.
Y lo hizo con la misma fama, pues durante su tour de presentación de 1933, el hijo de Rin Tin Tin hasta se convertiría en el primer perro en viajar en un avión comercial, nada menos.
Junto con el cine, otro medio avasallador haría un sitio de honor para "Las Aventuras de Rin Tin Tin" : la televisión.
La serie de ese nombre fue emitida por la cadena ABC entre los años 1954 y 1959, con un éxito descomunal. Fueron Rin Tin Tin II y Rin Tin Tin IV quienes cumplieron el rol en la TV.
El argumento de la serie era muy simple, pero efectivo a la vez: Rin Tin Tin era la mascota del 101 de caballería, regimiento acantonado en un fuerte perdido en medio del Oeste.
Allí corría toda una racha de aventuras entre soldados, bandoleros, indios, contrabandistas y, por supuesto, sus tres amigos: el pequeño "cabo" Rusty, el sargento O'Hara y el teniente Masters.

La serie cumplió 164 episodios y dio origen a toda una cantidad de libros, cómics y álbumes de figuritas donde el archifamoso perrito, aparte de conquistar el Oeste, se ganó el corazón de los niños de la época.
En Uruguay se la pudo ver en años posteriores.
El "buen cabo", que en una lejana guerra espantosa tuvo ánimo y corazón para asistir a unos animalitos inocentes, seguramente está reunido con su buen amigo y compañero fiel: Rin Tin Tin.
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