
Treinta y cuatro años atrás (y monedas) yo cumplía trece años. Ese día, alguien me regaló un disco que no conocía de una banda que no conocía. Me intrigó desde la carátula: un prisma que recibía la luz y la descomponía en colores, con un sobrio fondo negro.
Y cuando finalmente escuché "
El lado oscuro de la Luna", de
Pink Floyd, quedé absolutamente impactado, porque esa música no se parecía a nada que yo hubiera escuchado antes. Y era fabulosa.

De allí para adelante,
Pink Floyd se instaló en mis gustos musicales como inseparable compañero de ruta. Dos por tres me maravillaba con algo del grupo, sobre todo a esa edad donde las cosas "te llegan" de otra manera, quizás porque uno no está tan contaminado por la formalidad.
Una tarde podía convertirse en memorable si ibamos a "esa disquería" que tenía una trastienda (a la que sólo podías acceder si preguntabas por la persona adecuada) y, de repente, te encontrabas en otro mundo: montones de discos "
importados" (de contrabando), instrumentos musicales, pósters, revistas y otros ítems que jamás encontrarías en tu disquería habitual.
Allí era posible incluso encontrar algún libro que contuviera fotos de la banda, su historia y (aún más importante) las letras de sus canciones traducidas. O "ese disco inconseguible" que, además, por ser de edición extranjera tenía una fabulosa presentación. Y podías descubrir, con agradable sorpresa, que
Pink Floyd era un tema de conversación con gente mayor que tú (incluídas
chicas, por supuesto).

Los años pasaban y yo seguí escuchando los buenos discos que sacaban. Algún VHS me permitió verlos tocar en
Pompeya y maravillarme como nunca. Con el tiempo vendría "
The Wall" (que vi en el cine) y los conciertos en
Berlín y en
Venecia (gracias a algún DVD aparecido de la nada), las cosas que se consiguen en Internet, las ediciones remasterizadas, etc., etc.
Y hoy me vine a enterar de que Richard Wright, el "master Rick de los teclados" murió.
Me dio mucha pena, igual que me sucedió con Syd Barret. No porque los haya conocido, que no fue así. Sino porque su música me brindó muchos momentos agradables y, al fin y al cabo, forma parte de mi historia vital.
En modesto homenaje, decidí colgar el
audio de la actuación de Pink Floyd en el "Live 8": son apenas cuatro temas. Qué digo temas: ¡TEMAZOS! (¿fanático yo?).
Link para descarga:
http://www.megaupload.com/es/?d=ZZ9F3ULT(Rick: Gracias por la música y todo lo demás!!!!!!!)