jueves, 16 de abril de 2009

SOBRE COSTUMBRES PASADAS DE MODA


Leer no está de moda. Y mucha gente le echa la culpa a Internet, pero me parece que van mal rumbeados.
Digo esto porque la última encuesta importante sobre este tema en Uruguay, ya data de varios años atrás, en épocas donde aún no había llegado el auge del ADSL (menos que menos el wireless o los modems "viajeros"). Y aún entonces los datos eran bastante macabros.

Por ejemplo, se determinó que los hogares uruguayos donde había más de cinco libros no llegaban a un 15 por ciento.

Otro ejemplo: los datos indicaban que la inmensa mayoría de los jóvenes que estaban cursando Literatura en los liceos, anteriormente no habían leído nada (a excepción, claro, de algunos cuentos infantiles).

O sea: algún pobre profesor estaba intentando que salvaran el abismo entre "Caperucita" y "La Odisea" (seguramente en forma infructuosa).




Me acordé de estas cosas hoy, cuando una noticia me hizo pensar que, mundialmente, leer no está de moda... y reírse tampoco.

Resulta que en la localidad de Elmstein (Alemania) la Policía recibió una llamada que alertaba sobre un crimen en curso: en un bosque cercano a la ciudad, una señora escuchó alaridos y aullidos que le hicieron pensar que una persona estaba siendo torturada ferozmente.

Los gendarmes despacharon un equipo especial que llegó al bosque en helicóptero, descendió sigilosamente y procedió a encañonar a un hombre que encontraron allí, exigiéndole que liberase a su rehén de inmediato.

Cuando el hombre reaccionó de su sorpresa, les dijo que ahí no había nadie más que él.
Los policías procedieron a revisar todo el lugar y al propio Roland Hoffman (que así se llama el hombre) en busca de armas, rehenes y quién sabe qué más.

Le encontraron algo temible: un libro.

Finalmente, Hoffman logró hacerles entender lo sucedido: se fue al bosque con su libro y buscó un sitio para leer en paz y tranquilidad. Como la obra era una buena comedia, algunos pasajes le hicieron descostillarse de risa. Y eso fue todo.



El equipo SWAT se volvió al helicóptero bastante desanimado: si esperaban encontrarse con algún asesino serial, lo único que habían topado era un lector con buen humor.

No deja de ser algo raro, pero por ahora no es ilegal.

domingo, 12 de abril de 2009

ESPERO SENTADO


Ya se habrán dado cuenta de que la música me gusta mucho.
Por eso, últimamente estoy sentadito esperando que surja una buena cantante, una que de veras sea ella misma y deje huella (y además tiene que gustarme como canta, jajjaja).
Me hablaron muy bien de Joanna Newsom, pero lo que escuché no me gustó demasiado.
En cambio, Amy Winehouse sí que me gustó, pero parece que se quedó stand-by por tiempo indeterminado.
Norah Jones y Diana Krall tienen algunos temas muy buenos, pero suelen jugar dentro de límites seguros y estrechos. Además, creo que ya han armado una carrera dentro de esos parámetros.
En cuanto a Duffy, habrá que ver a futuro.

Oigo recomendaciones. Y mientras tanto, les hago un lugarcito y escuchamos a Tina Turner en 1971, cuando casi nadie la conocía fuera de USA, cantando un tema de Lennon y McCartney: "Come toghether":




(Editado)

Empezamos bárbaro, con sugerencia de Diego: "Cuchate Eva Cassidy o Ryan Adams (si, no Bryan, Ryan) y luego me comentás ;) "

Y bueno, acá está Eva Cassidy, en grossa interpretación de "People get ready":



Siguen las recomendaciones. Esta vez, Mariolo nos sugiere a Sarah MacLachlan y aquí la vemos, cantando "Angel". ¡Nada mal!

martes, 7 de abril de 2009

LENTO Y FURIOSO


El señor de la foto no está muy feliz. Y no es para menos: debe ser el único hombre en el planeta que ha sido multado por conducir a alta velocidad en un Ford T.

El Sr. Stanisfield tiene 67 años y compró el coche hace una década. Mecánico de profesión, se prometió a sí mismo que restauraría el auto cuando dispusiera de tiempo libre. Y una vez jubilado, puso manos a la obra: el resultado fue tan bueno que se anotó en un club de coches clásicos que realiza exhibiciones a lo largo de Inglaterra.

Precisamente, volvía de una reunión de ese tipo cuando fue captado por una cámara de la policía de tránsito en Worcestershire y, en consecuencia, fue multado por rebasar el límite de velocidad de 50 millas por hora.



Enojado por las 60 libras que debía pagar, el buen Stanisfield decidió apelar la multa e ir a juicio. Su razonamiento era simple: "No creo que fuese a más de 30 millas por hora, dado que este coche tiene casi 90 años y, esto es sabido, no superaba las 46 millas por hora recién salido de fábrica".

El argumento era interesante, parecía convincente. Y todo iba bien, hasta que el juez preguntó, lisa y llanamente: "Entonces, ¿qué marcaba su velocímetro al momento del hecho?"

Stanisfield quedó mudo. Cuando reaccionó, tuvo que decir la pura verdad: que su coche no tiene velocímetro (los Ford T no lo traían en su equipamiento original).

Ahí las cosas se pusieron feas: el juez añadió otra multa por no tener velocímetro en el tablero y, en resumen, el conductor terminó pagando 138 libras y perdiendo tres puntos en su carnet de conducir.

De acuerdo a los expertos legales, Stanisfield podría apelar la sentencia: desempolvando códigos, encontraron un reglamento que indica que los propietarios de coches anteriores a 1937 no están obligados a tener velocímetro en el tablero.

Pero un cálculo de los costos legales y, sobre todo, de lo que pasaría con su licencia de conducir si le agregan algún carguito más, decidió al hombre a quedarse en el molde.



El diagrama de arriba muestra los mandos y el tablero de un Ford T:
La letra A indica el freno de mano, los tres pedales B-C-D son embrague/reversa/freno, la palanca E permite cambiar dos velocidades y el switch F es el encendido.

El indicador a la derecha del encendido es el medidor de nafta.

Y no hay velocímetro, no señor.

LOS BAILARINES UNIDOS JAMÁS SERÁN VENCIDOS


De China llega una noticia bastante bizarra: se está preparando un espectáculo de music-hall basado en "El Capital", obra cumbre de Karl Marx.

El Centro de Artes Dramáticas de Shangai ha reclutado a tales efectos al director He Nian, quien anunció que planea utilizar elementos de los musicales de Broadway, los shows de Las Vegas y hasta recursos de animación para llegar a cabo su tarea.

Del argumento en sí, poco es lo que adelantó: se sabe que ubicará la acción en el mundo capitalista de los negocios occidentales, para ser más exactos en una fábrica, donde el personal irá cantando, bailando y exponiendo la teoría de la plusvalía.

A fin de mostrar correctamente las complejidades de la economía marxista, el director tendrá la ayuda de Zhang Jun, profesor en la Universidad Fudan, así como de otros expertos.

Preguntado acerca de si el tema no resultaría aburrido para la gente, el profesor se limitó a opinar que la economía puede ser divertida también.



Parece que no sólo los hermanos Marx quedarán en la historia del espectáculo.
(No puedo imaginar lo que diría Groucho acerca de ésto)

LA REINA DE LA ISLA


Sophie Tucker es el nombre de la perrita que aparece en la imagen anterior. Sus dueños, una familia australiana, le llamaron así en homenaje a una comediante y cantante de gran popularidad en el pasado.

Un fin de semana de noviembre de 2008 salieron a navegar y llevaron a la mascota con ellos. Inesperadamente, una tormenta se abatió sobre la zona marítima de Queensland, donde se encontraba el yate. Lograron capear el temporal y llegar al puerto, donde notaron con tristeza que la perrita no estaba: pensaron que se habría escondido asustada en el camarote, pero había caído por la borda.



Ninguno de los miembros de la familia se engañó: la tormenta se había producido a cinco millas náuticas de la costa, para peor en una zona donde abundan los tiburones. Tuvieron que hacerse a la idea de que la suerte de Sophie Tucker había sido nefasta.

Pero el destino tiene sus vueltas. Cuatro meses después, unos guardabosques que patrullaban St. Bees (una isla no habitada) notaron que además de las cabras salvajes como únicos "pobladores", había una perra.

Confirmando que el animal no era reacio a la presencia humana y sabiendo que no era originario de la isla, concluyeron que se trataba de una mascota abandonada: por lo tanto la llevaron con ellos.

Volvieron a su base y comentaron el hecho, que llegó a oídos de unos oficiales de la Guardia Costera, quienes recordaron el caso de la familia Griffin y su perrita.



Incrédulos, los Griffin acudieron al lugar y, para su completa sorpresa, la perrita que salió a recibirlos feliz y contenta era Sophie Tucker.

Por extraño que parezca, el animal logró nadar sin contratiempos hasta la isla y, una vez allí, se alimentó de cabras durante esos meses. Jamás había tenido que procurarse comida en su vida.

Sus dueños declararon que volvió a acostumbrarse a su cómoda vida en un santiamén.

Pero si observan bien esa mirada, yo creo que notarán un dejo de nostalgia: probablemente añore los tiempos en que era, nada más y nada menos, la Reina de la Isla St. Bees.

(Post dedicado a Doritila, a Awaken y, en general, a quienes gustan de los animales de compañía)

domingo, 5 de abril de 2009

FLOYD ENTRE COVERS Y MAMARRACHOS

La pose de "rockero reventado" del Pity Alvarez puede ser muy útil a la hora de lidiar con los medios y el público. Sobre todo, para darles algo de qué hablar, ya que si se concentran en lo que ofrece como músico....el tipo está frito.

Con letras cercanas (muy cercanas) a las que ofrecen los grupos de cumbia villera y una línea musical superada hace treinta años, no parece que pueda hacer pasar por "crudo y simple" lo que no es más que tosco y berreta.

Entendámonos: siempre hubo músicos y bandas que trabajaron estilos sencillos y pregonaron una vuelta a las fuentes. Lo hacen por convicción y da gusto escucharlos.
Pero esto es otra cosa: son las propias limitaciones disfrazadas como si fueran un estilo.

Alcanzó el clímax de lo lamentable cuando se lanzó a versionar a Pink Floyd, abriendo un show con "In the flesh". No es un tema musicalmente complejo y la banda arranca en forma decente.....pero aparece Pity y destroza el tema enseguida, liquidando el asunto.

Si se animan, lo ven aquí:





Otros "asesinos" que deben ser mencionados son Vilma Palma, una banda que jamás se pudo entender de qué iba: si era cumbia, rock, pop, flamenco....o simples intentos de meter un tema en los charts, sea del género que sea.

También se metieron con Floyd, faltaba más. En uno de sus shows se mandaron una versión de "Another brick in the wall" donde, para ser sinceros, lo único que falta es escuchar el típico agite: "a ver esas palmitas", de los grupos de cumbia.
Destaca el "inglés fluído" del cantante:





La pregunta que me surge es: ¿por qué destrozar los buenos temas?
Después de todo, cada quien puede seguir tocando su propio "material" sin necesidad de hacer estas cosas.

Sospecho que, en el fondo, hay un gusto por arruinar lo que jamás se podrá crear.

Del otro lado, hay bandas que han versionado brillantemente a Floyd, aún en sus temas más complejos.
En el siguiente video podemos ver a Dream Theater interpretando "The great gig in the sky", tema que ideó Rick Wright originalmente con una partitura destacada para trompeta, que luego sería sustituída por el trabajo de una cantante solista sin letra:






Otros grupos han hecho sus propios cambios en las versiones. Es el caso, por ejemplo, de El Bordo, banda que grabó "Arnold Layne" (primer simple de Pink Floyd) en una versión menos sicodélica y más pesada que la ideada por Syd Barret.
Pero el resultado no es malo:






En resumen: es perfectamente posible hacer buenas versiones de Floyd, hasta con toques personales.

Pero también hay "criminales" sueltos.

sábado, 4 de abril de 2009

¿QUE VES CUANDO ME VES?

¿Confiás en lo que ves? ¿Hasta qué punto?

Te invito a ver primero un pequeño video, donde dos personas que caminaron por una habitación, miran el resultado a través de una cámara de circuito cerrado.

Entre sorprendidos y divertidos, les parece que lo que muestra la cámara es algo imposible:





La explicación llega en el segundo video. Aquí se nos muestra el diseño de la habitación (llamada "habitación de Ames") y, una vez más, las posibilidades de esta ilusión óptica:





Adelbert Ames fue un oftalmólogo que inventó esta curiosa habitación en 1946.

El efecto ha sido utilizado exhaustivamente en la industria de Hollywood, antes de los tiempos en que los informáticos hicieran el 95 % de algunas películas (cuando no hacen el 101 %).