jueves, 5 de agosto de 2010

UN BESO ES SIMPLEMENTE UN BESO


En tiempos tan lejanos como 1931, el estadounidense Herman Hupfeld compuso "As time goes by" para un musical de Broadway. Y tendría su buen éxito.
Pero recién en 1942 esta canción conocería la fama mundial, al ser parte de una de las escenas memorables del cine, en la película "Casablanca" (interpretada por Dooley Wilson, músico y cantante que cumplió el papel de Sam, pianista del Rick's Café de Humphrey Bogart).

La letra de la canción expresa que las cosas simples de la vida son las que permanecen y que no es necesario recurrir a explicaciones complicadas para lo importante de ella. No creo que esté muy errado el concepto.

Son incontables los músicos y cantantes que versionaron este fabuloso tema. Me vienen a la mente Rod Stewart, Carly Simon (en hermosa interpretación), Bryan Ferry y muchos más.
Del baúl del Pelado sale una versión muy poco conocida: el año es 1994 y la intérprete es Gal Costa.
Con instrumentación mínima y sentimiento máximo, la gran cantante bahiana redondea una interpretación muy personal. Ojalá les guste.


lunes, 2 de agosto de 2010

EL ULTIMO MISTERIO DEL WORLD TRADE CENTER


No voy a hablarles aquí de las múltiples teorías conspirativas que, acerca del ataque a las Torres Gemelas, se manejaron en su momento.  Baste decir que algunos hechos y acontecimientos de ese día no están demasiado claros hasta el día de hoy.

Pero lo cierto es que aconteció un nuevo suceso misterioso vinculado al World Trade Center: se descubrió un barco enterrado bajo lo que fueron sus cimientos.
Efectivamente, obreros que excavaban cumpliendo tareas dentro del proyecto de torre que se levantará en el predio de la "zona cero", se toparon imprevistamente con restos de un navío.



Los sorprendidos trabajadores se comunicaron con las autoridades de la ciudad, quienes remitieron expertos a la excavación. Su dictamen indica que se trataría de un navío del siglo XVIII, que probablemente cumplía el trayecto entre la isla de Manhattan y la costa.

¿Qué hacía allí? ¿Cómo es posible que no hubiese sido detectado antes? No está muy claro, pero se especula que la zona no necesitó ser excavada para las torres originales, por lo cual recién vio la luz.


Los arqueólogos que se hicieron presentes procedieron a retirar y embalar las piezas encontradas lo antes posible, a fin de evitar el deterioro por la exposición a los elementos.
Se especula que lo hallado es apenas un tercio o menos del buque completo.

La pieza más intrigante es una especie de collar metálico semicircular que parece tener una terminación empotrada en ladrillo. Hasta ahora no ha podido ser identificada con claridad.

Puesto que un mapa del año 1797 muestra un par de muelles proyectados cerca del sitio del hallazgo, se supone que el barco misterioso será identificado muy pronto.

O no.

sábado, 31 de julio de 2010

LA CONAPROLE-COLA SEGUIRÁ SIENDO UN SUEÑO



En mi barrio dirían que es un chiflado de marca mayor. Pero en su tierra se lo calificó de "visionario".
¿De quién les hablo? De un granjero neozelandés de nombre Richard Revell, que ideó la leche con sabor cola.

Para hacer realidad su sueño, el buen Richard pensó en carbonatar la leche y añadirle el sabor de la Coca-Cola. Y puso manos a la obra: se pasó seis años perfeccionando una máquina para carbonatar la leche.
Al final, lo que dio al granjero el espaldarazo definitivo fue un insuceso: al caer súbitamente la venta de leche en Nueva Zelanda, el tipo pensó que ese extraño refresco sería la salvación para la industria.

Así fue que en un tris-tras se marchó con su producto a una "Feria de la Innovación" que se celebra en su país:


Pero más le hubiera valido quedarse en la granjita con sus vacas: antes que canta un gallo, las autoridades de la feria le comunicaron que no podía vender allí su producto, ya que se estaría violando un acuerdo que ellos tenían con la Coca como proveedor exclusivo de bebidas cola.

El resultado es un buen lío legal, de esos que hacen las delicias de los grandes bufetes de abogados. Con la diferencia de que una empresa inmensa puede pagarlos y un granjero no.
Así que por ahora, nada de comercializar MO2 (que así se llama la leche sabor cola, para la cual hasta habían previsto una variante con limón).


Las malas lenguas dicen que la Coca alberga sus propios planes para este producto, que ya tenían "en carpeta".
Por mi parte, no sé si me gustaría esa mezcla. Pero lamento que el granjero no haya podido entrar en el juego.

miércoles, 28 de julio de 2010

EL GRAN, GRAN SATCHMO



"Nobody knows the trouble I've seen" ("Nadie sabe las dificultades que yo he visto") es un spiritual, género musical que abarca creaciones cuyo origen se remonta hasta el tiempo de los esclavos.
Usualmente, estos temas tenían una profunda musicalidad, unida a una letra que solia hablar sobre las vicisitudes de la vida desde una óptica cristiana.

En particular, esta pieza ha conocido numerosas versiones de artistas de toda índole, si bien me parece que la del gran Satchmo (el fabuloso Louis Armstrong) es la mejor por lejos. Cuestión de opiniones, claro. Pero son dos y minutos y medio de sentimiento puro.
Aquí van, desde el baúl del Pelado:




(Para Fran, que lo pidió)

domingo, 25 de julio de 2010

TRANQUILOS, NO HAY NADA QUE TEMER...


En Uruguay no hay plantas nucleares. Ni falta que hace.
Pero es inevitable que, dos por tres, aparezca algún "genio" intentando convencernos de que la energía nuclear es lo más barato, seguro y sencillo que podamos imaginar.

Sin embargo, una vez más suceden cosas que invitan a reflexionar sobre todos estos fabulosos "beneficios": un monitoreo de rutina detectó cesio 137 en los departamentos de Colonia, San José y Cerro Largo.

Este elemento es un isótopo radiactivo del cesio, cuyo origen generalmente es la fisión nuclear. Su peligrosidad es altísima, ya que es muy tóxico, además de ser soluble en agua y permanecer en el ambiente por décadas.
Para entender un poco hasta qué punto puede ser nocivo, les voy a comentar un incidente que ocurrió en Goiania (Brasil) en 1987.



Una noche, dos hombres se colaron a un edificio abandonado, donde había funcionado el Instituto de Radioterapia de Goiania. Su propósito era muy simple: llevarse lo que pudieran. Y cuando vieron un pesado aparato metálico, les pareció que ese era su día de suerte.
Pero en realidad se trataba del día más nefasto de sus vidas.

Como pudieron, desarmaron el aparato y lo transportaron a una chatarrería, donde se constató que el botín había reportado casi 600 kilos de metal (en su mayoría, plomo). Les llamó la atención una pequeña cápsula en el interior del aparato, que estaba sellada. La destrozaron a mazazos y en su interior encontraron un extraño polvillo azul (apenas unos 100 gramos, nada más).

Resultó ser que el polvillo era muy, muy brillante. Lo manipularon y hasta se lo aplicaron sobre la piel, para ver cómo brillaba en la noche. Varias personas acudieron a ver el fenómeno. Y gran parte del polvillo quedó esparcida en el lugar.
Pronto aconteció que las personas que habían tomado contacto con el polvillo azul estaban enfermas. Una de ellas acudió a un vecino veterinario y le relató lo sucedido. Por poco que entendiera lo que estaba pasando, el veterinario aconsejó a su vecina ir al hospital con una muestra del polvillo.


Por supuesto, lo que no razonó el veterinario ni tampoco la mujer que le pidió consejo, es que una persona contaminada por cesio 137 y, peor aún, portando una muestra del polvillo para que la vieran los médicos, iría por ahí esparciendo el peligro a su paso.

Por eso, tanto la buena señora como su pequeño potecito con polvillo, fueron contaminando a mucha gente en el barrio, en el ómnibus y hasta en la cola del puesto sanitario.
Para cuando los médicos del lugar comprendieron la magnitud del problema, ya fue necesario internar a 500 personas en observación, de las cuales se determinó luego que la mitad sufría contaminación. De éstas, por lo menos 50 representaban casos preocupantes. Cuatro de ellas morirían en los días siguientes.

Para entonces, el pánico más absoluto se había apoderado de la ciudad. Tuvieron que acudir técnicos de todo Brasil para poder chequear a más de cien mil personas con los aparatos necesarios.
Pero como jamás había acontecido algo parecido en el país, se cometieron errores. Algunos técnicos se contaminaron al acudir sin protección al lugar inicial del desastre, donde fue encontrada la cápsula destrozada:



También sucedió que los aparatos se descalibraron con rapidez, por lo cual algunas personas fueron dadas por "no contaminadas" cuando en realidad las mediciones no eran fiables.
Por pura casualidad, pudieron ubicar una parte del metal original (severamente contaminado) que ya había sido vendido para ser reciclado.


Por supuesto, el descontrol más evidente se sumaba a la tragedia. Miles de personas no pudieron ser chequeadas por los equipos sanitarios, por haber abandonado la ciudad apenas se supieron las primeras noticias del desastre.
Naturalmente, nunca se sabrá si había entre ellos gente contaminada que continuó esparciendo el problema.

A eso se sumó el miedo, que causó incidentes hasta en los entierros de las cuatro víctimas fatales primarias.
Pese a que los ataúdes estaban forrados de plomo en varias capas (al punto de pesar cientos de kilos), una multitud enardecida trató de impedir que fueran llevados al cementerio local.

Todo el metal contaminante, más los galpones, herramientas y utensilios del punto original del desastre, fueron enterrados en un par de montículos que serán contaminantes por lo menos por espacio de 300 años:


Naturalmente, de este incidente se habla muy poco hoy en día. Lo tragicómico del asunto es que vino a acontecer justo cuando el presidente de Brasil de entonces, declaraba muy orgulloso que el país dominaba la tecnología de enriquecimiento de uranio.

Se abrían, según él, nuevas puertas para el uso de la energía nuclear en su país. Pero el uso de algo tan peligroso jamás puede ir divorciado del más férreo de los controles, cosa que no parece tan certera.

Volviendo a la noticia del hallazgo de cesio 137 en Uruguay, lo primero que cabe preguntarse es de dónde viene.
Para variar, los expertos no tienen nada concreto para contestar.

Como la planta nuclear más cercana es la de Atucha (en Argentina), pudiera ser que provenga de allí.
Pero también pudiera ser que el origen sea la planta de Angra (Brasil).
Y si no, pudiera ser que el cesio 137 provenga del "fallout mundial" (elegante y ambigua expresión en la cual quedan englobados todos los fallos y experimentos, comunicados o no).

En lo que concuerdan todos los expertos es en que los niveles detectados son bajísimos y no representan ningún peligro para los alimentos, los animales o los seres humanos. Es una cosa de risa, según ellos.

Por las dudas, voy a apagar la luz ya mismo, para ver si brillo en la oscuridad.

jueves, 22 de julio de 2010

UNA EXCELENTE ESTACION


Muy pero muy lejos del cine que se acostumbra hoy en día, "La última estación" es una excelente película.
La historia comienza cuando Valentín (James McAvory) es contratado para ser secretario de León Tolstoi, hombre al cual admira profundamente.
El gran escritor ruso es anciano y su carrera ya ha ido mucho más allá de la literatura, para entrar en el terreno de la mística y la filosofía social.

Para Valentín, este trabajo es mucho más que un empleo. Es una oportunidad de aprender de primera mano los principios con los que aspira guiarse en la vida. Y va a aprender, aunque será de una manera un tanto distinta de la que esperaba.



Ya de entrada, el nuevo secretario queda sorprendido por la sencillez y la familiaridad del trato que Tolstoi (Christopher Plummer) dispensa a todos.
Pero no todo es armonía en la finca, pues la esposa de Tolstoi, la condesa Sofía (Helen Mirren) no comulga mayormente con las ideas del gran hombre.

A partir de ese simple comienzo, muchas cosas sucederán y Valentín, aparte de descubrir el amor (que no es poca cosa) en Masha (Kerry Condon), tendrá oportunidades más que suficientes como para madurar en cuerpo y alma.



Es una película de actores, con Christopher Plummer y Helen Mirren sacándose chispas, con buena recreación de época y una atmósfera general que alterna risas y llantos. Como la vida misma, ¿vio?

La recomiendo fervorosamente. Probablemente es la mejor película que ví en lo que va del año.

lunes, 19 de julio de 2010

YO SOY ALVIN, EL GUITARRISTA


Fue el gran B.B. King quien una vez dijo que los viejos bluseros de USA debían su continuidad en el tiempo a un grupo de jóvenes músicos ingleses de los años '60.
Por extraña que parezca la afirmación, es correcta. Muchas bandas inglesas formadas en esa década, se interesaron profundamente en las raíces del blues y terminaron por hacer conocidos y venerados a los tradicionales cultores de ese género.

La lista de esas bandas es larga: desde los Rolling Stones hasta los Yardbirds, desde los Animals hasta Cream. Y seguramente muchos más que, en este momento, mis sinapsis vetustas no me permiten recordar.
Pero si había una banda inglesa que me gustaba a la hora de escuchar ese género, ésa era Ten Years After.
De modo que revolví un poco el baúl y encontré algo muy bueno.

"Help me" es un estándar del blues, grabado por primera vez por Sonny Boy Williamson II en 1963.
Se atribuye el tema a Willy Dixon y Ralph Bass, quienes para componerlo se habrían basado en otra canción de Booker T.
Muchos artistas han versionado este blues, pero como ya dije, aquí viene la versión de Ten Years After, con Alvin Lee en guitarra y armónica (un "mostro" este muchacho).