Leer no está de moda. Y mucha gente le echa la culpa a Internet, pero me parece que van mal rumbeados.
Digo esto porque la última encuesta importante sobre este tema en Uruguay, ya data de varios años atrás, en épocas donde aún no había llegado el auge del ADSL (menos que menos el
wireless o los modems "viajeros"). Y aún entonces los datos eran bastante macabros.
Por ejemplo, se determinó que los
hogares uruguayos donde había más de cinco libros no llegaban a un 15 por ciento.
Otro ejemplo: los datos indicaban que la inmensa mayoría de los jóvenes que estaban cursando Literatura en los liceos,
anteriormente no habían leído nada (a excepción, claro, de algunos cuentos infantiles).
O sea: algún pobre profesor estaba intentando que salvaran el abismo entre "
Caperucita" y "
La Odisea" (seguramente en forma infructuosa).

Me acordé de estas cosas hoy, cuando una noticia me hizo pensar que,
mundialmente, leer no está de moda... y reírse tampoco.
Resulta que en la localidad de Elmstein (Alemania) la Policía recibió una llamada que alertaba sobre un crimen en curso: en un bosque cercano a la ciudad, una señora escuchó alaridos y aullidos que le hicieron pensar que una persona estaba siendo torturada ferozmente.
Los gendarmes despacharon un equipo especial que llegó al bosque en helicóptero, descendió sigilosamente y procedió a encañonar a un hombre que encontraron allí, exigiéndole que liberase a su rehén de inmediato.
Cuando el hombre reaccionó de su sorpresa, les dijo que ahí no había nadie más que él.
Los policías procedieron a revisar todo el lugar y al propio Roland Hoffman (que así se llama el hombre) en busca de armas, rehenes y quién sabe qué más.
Le encontraron algo temible: un libro.
Finalmente, Hoffman logró hacerles entender lo sucedido: se fue al bosque con su libro y buscó un sitio para leer en paz y tranquilidad. Como la obra era una buena comedia, algunos pasajes le hicieron descostillarse de risa. Y eso fue todo.

El equipo SWAT se volvió al helicóptero bastante desanimado: si esperaban encontrarse con algún asesino serial, lo único que habían topado era
un lector con buen humor.
No deja de ser algo raro, pero por ahora no es ilegal.