viernes, 18 de enero de 2008

EL CABARET DE LA MUERTE


Una de las tantas leyendas urbanas de Montevideo es la del Cabaret de la Muerte.
El viejo barrio del Buceo tiene de por sí una historia bastante agitada: supo ser zona de desembarco de los invasores ingleses, escenario marítimo de combates navales y también lugar clave durante la Guerra Grande.

Pero la historia que voy a contarles sucedió en época temprana del siglo XX.
En una proa que le ganaba terreno al mar, se había construído un edificio de arquitectura inusual: sus características le asemejaban a una mezquita.

Sin embargo, su destino estaba muy lejos de estar ligado al del Profeta o los místicos sufíes.
Inquietudes non sanctas le habían dado otro uso: exótico lugar de copas conocido como "El Bar Morisco".

A los pocos años de inaugurarse, su giro cambió hacia el de cabaret, en el sentido rioplatense del término. Es decir, se trataba de un lugar con música, alcohol y mujeres dispuestas.



Una combinación infeliz de alcohol y celos desataría una tragedia: un asiduo parroquiano, molesto porque la mujer de su preferencia favorecía a otro hombre, la asesinó en medio de un baño de sangre.
A partir de allí, el sitio sería conocido como "El Cabaret de la Muerte" y, de acuerdo a la leyenda urbana, sería lugar maldito.

Con los años, no faltarían versiones que aseguran que, en noches de intensa tormenta, se oyen en el lugar gritos desgarradores de una mujer.
También se afirma que en esas noches, los relámpagos permiten divisar una silueta femenina muy tenue por la zona. Dicha aparición sería particularmente visible desde la loma cercana existente sobre la rambla.

¿Y qué pasó con el cabaret? Luego del crimen, mermó la clientela hasta que su dueño se vio obligado a cerrar.

Irónicamente, siguió ligado a la muerte: supo ser morgue del Cementerio del Buceo y, posteriormente, al producirse una serie de inusitados accidentes automovilísticos, el tramo de la rambla donde se asienta sería conocido como "La Curva de la Muerte".


Pasado el tiempo, el edificio sería destinado a albergar el Museo Oceanográfico (nombre que le da la mayoría de los montevideanos) y luego se convertiría en Museo Zoológico Dámaso A. Larrañaga. También se hicieron obras para suavizar el trazado de la curva y evitar accidentes.

La maldición estaría conjurada.......tal vez.

1 comentario:

Javier Enrique Morales Alvez dijo...

El edificio actual nunca fue morgue, la morgue estaba exactamente ahí y se dejó de usar cuando construyeron la morgue de la Fac. de Medicina. Fue después de eso que un italiano dueño de varios cabarets en la Ciudad Vieja construyó el edificio (se inauguró a principios de 1930). Y lo hizo a todo lujo inspirado en los cabarets con motivos árabes que él había visto durante un viaje que hizo a París.