martes, 20 de mayo de 2008

EL AJEDREZ, EL ARTE Y LA VIDA


Días atrás anduve por el MNAV (el Museo del Parque Rodó) y, entre las obras que vi, me sorprendió gratamente una que mostraba un ajedrez cuyas piezas eran obras del propio Museo.
El resultado me pareció muy bueno, por lo original, lo sencillo y lo agradable del conjunto:



Pero no sólo se puede vincular el arte al ajedrez por medio de piezas de museo. A través de los siglos, muchos artesanos y aficionados cuyos nombres se han perdido, han creado piezas, tableros, cajas y accesorios para el juego que son, sin duda, obras de arte en sí mismas.

Veamos, por ejemplo, estas piezas de ajedrez "East Indian Company" que datan del siglo XIX.
Por su orden, se trata de todo el conjunto, seguido de imágenes que detallan los peones, los caballos y (pieza magnífica), la reina:






Lo único malo es que fueron realizadas en marfil. Me da pena, porque los elefantes son animales que me resultan simpáticos.

Del mismo material son los dos juegos de piezas que siguen, procedentes de Africa y datados aproximadamente en el entorno del año 1900:




A diferencia de los anteriores, el siguiente juego de piezas, de tema egipcio, está realizado en hueso (otro de los materiales usuales):



También el metal ha permitido, a hábiles artesanos, la realización de piezas de ajedrez realmente exquisitas. Veamos, por ejemplo, este juego alemán del año 1900, donde germanos y cosacos se enfrentan figuradamente:

En el siguiente juego de piezas volvemos al marfil, mal que nos pese. Se trata de una realización de un artesano inglés, datado hacia 1840. Pertenecían a un párroco y hoy son propiedad de un coleccionista:



Las que siguen, bellamente trabajadas, también son inglesas (datadas hacia 1830):



En cuanto al juego que sigue, se trata de un conjunto de piezas indias. Aqui el elefante ha dejado de ser víctima para pasar a ser protagonista: las piezas, de madera pintada a la laca, muestran al rey y la reina montados en esos paquidermos:



De la misma procedencia son estas piezas anglo-indias del siglo XIX, donde el color negro clásico de uno de los bandos ha sido reemplazado por un hermoso verde:



Las que siguen son piezas inglesas selladas por su fabricante, según se ve. La notable particularidad que muestran es la composición de los bandos que se enfrentan en el tablero: se trata de una graciosa guerra entre ranas y ratones ( piezas datadas siglo XIX).

Es probable que la fuente de inspiración para el tema de las piezas lo constituya la "Batracomiomaquia", una sátira cómica de La Ilíada compuesta por el propio Homero:



Seguimos con más piezas inglesas, también del siglo XIX aunque más clásicas que las anteriores. No puedo menos que elogiar la originalidad y el trabajo de las torres en particular:



Sorprenderá la cantidad de piezas inglesas mostradas, pero esto es lógico porque fueron los ingleses quienes adoptaron el antiquísimo juego cuando se establecieron en la India.
Vemos a continuación un juego del siglo XVIII exquisitamente trabajado y excepcionalmente conservado:



El juego de piezas que sigue es del siglo XX, pero tiene sin embargo un valor incalculable. Fue realizado en hueso en 1940, por prisioneros ingleses del campo de Bangalore. Es un milagro el que haya podido llegar a estos días.



A continuación, un hermoso conjunto de tablero y piezas italianas de metal del siglo XX:



También de Italia, pero bastante más antiguo, es este juego de piezas realizado en madera:



Las que siguen son unas piezas israelíes del siglo XX, realizadas en metal con mucha originalidad:


Y del mundo islámico llegan estas piezas (para ser más precisos, del norte de Africa). Respetando las tradiciones, este juego realizado en marfil y madera, no muestra representaciones de figuras humanas o animales:


Del siglo XVIII llega este juego de piezas rusas, construido en un material bastante original: hueso de ballena. Exquisitamente trabajadas, por cierto. Con gran originalidad, las torres tradicionales han sido reemplazadas por barcos:




Muy originales en su concepto resultan estas piezas antiguas italianas que incorporan pedestales a las figuras:



Delicioso por lo simpático es este juego italiano (circa 1930), que muestra a un pueblo africano enfrentado a colonos italianos:



Los turcos también apreciaron el milenario juego. Sirva de prueba este juego de piezas de esa procedencia del siglo XIX:



Pleno de originalidad y simpatía es este juego de piezas suizas que utiliza figuras de osos:


En clave moderna, tenemos a estas piezas metálicas del siglo XX, que muestran figuras bellamente estilizadas:




Y por último, vemos unas piezas del Reino de Siam, del siglo XIX:



Muchas de las piezas que hemos visto (si no todas), constituyen en realidad artículos de colección. Como tales, se comercializan en el terreno de las casas de antiguedades, donde incluso existen firmas especializadas en el tema. Los precios varían mucho según el caso, pero algunos de los juegos mostrados rondan los 15.000 dólares y más.

De todas formas, por valiosas que sean, ¿quién resiste la tentación de jugar una partida con ellas? Creo que aún el jugador más mediocre encontraría placer en ser derrotado con estas piezas. Por lo menos, a mí no me importaría.

Además, se trata de contiendas con revancha. Basta una pausa para saborear un cognac y bromear con el amigo que nos acaba de ganar. Y ya recuperados, le daremos una paliza.

Ojalá todas las guerras de la humanidad se hubieran limitado a este tablero.

2 comentarios:

Leon dijo...

Excelente artículo che, realmente muy bueno.

A mí me gusta mucho el ajedrez (aunque lo hago poco y soy de madera) y la verdad es que al ver algunas de esas piezas me entraron ganas de jugar.

Particularmente me gustaron las de los presioneros ingleses y la de los germanos contra los cosacos, aunque todas son excelentes.


Por cierto, sobre la "batracomiomaquia" según leí en wikipedia: "atribuida definitivamente a Homero por los romanos, pero obra, según Plutarco,[1] de Pigres de Halicarnaso, el hermano (o hijo) de Artemisia, reina de Caria y aliada de Jerjes. Sin embargo, algunos autores modernos la atribuyen a un poeta anónimo de la época de Alejandro Magno.".

Aunque sé que la wikipedia no es del todo confiable, me pareció oportuno ponerlo.


Saludos.

pelado1961 dijo...

Muy bueno ese comentario!

¿Se imagina cuántas obras habrá que adjudicamos a un autor equivocado?
Incluso hay estudiosos que afirman que Shakespeare no fue el verdadero autor de las obras que conocemos (ya les contaré algo de eso en un post).

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